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Reus confía en el consorcio del Hospital Sant Joan

Existe temor a que un cambio de color político en la Generalitat deje en agua de borrajas el protocolo de intenciones firmado con el CatSalut

Francesc Gras

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Hospital Sant Joan de Reus

Hospital Sant Joan de Reus

La incertidumbre que genera un posible cambio en el Govern de la Generalitat también tiene en vilo al sector sanitario reusense, toda vez que el resultado de las elecciones podría llegar a tener una gran trascendencia para la puesta en marcha del consorcio del Hospital Sant Joan de Reus.

Sobre todo si se produjera un cambio de color político que podría dejar en agua de borrajas el acuerdo alcanzado en verano entre el Govern saliente de la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Reus.  

Lo que a día de hoy es una realidad es que el consorcio del Hospital Sant Joan no entrará en funcionamiento el mes de enero, tal y como se había anunciado el día de su presentación.

De esta forma lo reconoció el propio alcalde de Reus, Carles Pellicer, el pasado lunes durante el encuentro navideño con los medios de comunicación.

Si bien el primer edil de Reus no supo anunciar cuándo se materializaría, sí que se mostró convencido de su puesta en marcha durante los primeros meses de 2018. 

Protocolo firmado

No hay que olvidar que entre las dos administraciones –la autonómica y la municipal– existe un protocolo de intenciones firmado al respecto de la constitución del ente público que fue presentado hace unas semanas.

Éste, además, ya contempla las bases del acuerdo con el que el CatSalut se haría cargo del centro hospitalario con un 55%, mientras que el consistorio se quedaría con el 45% restante.

A grandes rasgos, la Generalitat asumiría el concierto económico y la gestión del centro hospitalario, el coste de la plantilla y el pago del alquiler. 

Pero lo cierto es que la incertidumbre actual en la sanidad reusense no resulta nada alentadora.

La posibilidad de que la ciudad se quede sin el anunciado consorcio supondría un duro revé que obligaría al consistorio a tomar nuevas medidas para paliar el déficit estructural que continúa generando el Hospital Sant Joan. 

Sin ir más lejos, en el último pleno municipal la concejal de Salut, Noemí Llauradó, detallaba que la previsión con datos cerrados del mes de septiembre era de acabar el ejercicio con un déficit de 3,5 millones de euros.

Una cantidad que, al igual que ocurre con la de 2016, tendría que asumir el consistorio. 

Hace un año, las cuentas del Hospital Sant Joan cerraron con un déficit de 8,4 millones de euros, que se redujeron a la mitad tras la operación de Móra d’Ebre que evitó la disolución de la sociedad anónima Hospital Sant Joan.

Pero se trató, en todo caso, de una actuación que el gobierno municipal se comprometió a no repetir y que tampoco podría realizar tras la determinación de los centros hospitalarios de las Terres de l’Ebre de abandonar el Grup Salut el próximo mes de enero.

El mundo de la salud de Reus mira con especial atención lo que suceda en estas elecciones y los posteriores pactos de gobierno.

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