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Reus creará un pasaporte con descuentos a jóvenes en materia cultural

Se trata de la propuesta ganadora del EDhack, dos jornadas en las que más de una cincuentena de personas plantearon nuevos proyectos de ocio juvenil en la ciudad

MONTSE PLANA

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Los jóvenes que participaron viernes y sábado en EDhack se dividieron en doce grupos y crearon propuestas de ocio. FOTO: CEDIDA

Los jóvenes que participaron viernes y sábado en EDhack se dividieron en doce grupos y crearon propuestas de ocio. FOTO: CEDIDA

Con el objetivo de acercar la cultura a los jóvenes, Reus creará un pasaporte que permitirá disfrutar de descuentos en actividades desarrolladas en la ciudad. La intención es que entidades locales hagan propuestas de ocio en los barrios dirigidas a jóvenes y que los participantes reciban, a cambio, bonos o sellos en dicho pasaporte, lo que serviría para conseguir descuentos en actividades culturales y educativas de la ciudad. Se trata de una propuesta realizada por, precisamente, jóvenes y el siguiente paso es que ellos mismos sean también los encargados de desplegar esta iniciativa, con el apoyo del consistorio. «Vemos que en los barrios más periféricos hay cierta segregación: ni los barrios conocen el centro ni el centro los barrios y, por eso, apostamos por una fórmula que permite acercar estos mundos, descentralizar el ocio, y con incentivos culturales», explica Martí Llaurador, uno de los jóvenes que ideó el proyecto.

La propuesta surgió el pasado fin de semana en el marco de EDhack Reus: más de una cincuentena de jóvenes divididos en 12 grupos tuvieron que desarrollar en dos jornadas intensivas de 16 horas propuestas de ocio juvenil. Un proyecto que impulsaba el departamento de Joventut de la concejalía de Salut i Ciutadania del Ayuntameinto de Reus juntamente con la Fundació Jaume Bofill. Concretamente, el reto que se lanzaba al aire el viernes por la tarde era: ¿cómo transformar el espacio público en un entorno de ocio, cultural y de aprendizaje atractivo para los jóvenes de la ciudad? Esta era la primera fase de las jornadas: conocer el reto, conocer el equipo de trabajo (los participantes no se conocían entre ellos), primera lluvia de ideas... Sábado por la mañana se iniciaba la fase creativa, escogiendo cada grupo una de las propuestas y desarrollarla, creando un prototipo y mejorarlo con el apoyo de un mentor. Sábado por la tarde, se creaba físicamente el prototipo y cada grupo presentó ante el jurado su propuesta. Finalmente, el jurado valoró cada uno de los proyectos y seleccionó como ganador el pasaporte cultural, con la dotación de 2.500 euros para su desarrollo definitivo.

«Todas las propuestas fueron muy buenas, y lo difícil fue escoger una», asegura el concejal de Salut i Ciutadania, Òscar Subirats, que añade: «Todos los proyectos los guardaremos con la intención de ir desarrollándolos».

El proyecto ganador fue la creación de un pasaporte cultural, que fue bautizado como ‘Tasta l’oci’, del grupo #Re(us)centrem. Martí Llauradó era uno de los integrantes y explica que se trata de una propuesta «muy evolutiva». Es decir, cuenta que no tenían ninguna idea prefijada y que la propuesta fue evolucionando poco a poco. «Partíamos de la pregunta ¿qué se podía mejorar? Y nos centramos con la idea de que en los barrios más periféricos se ven muy encapsulados», relata.

Llaurador recuerda que la idea inicial era más ambiciosa, «porque queríamos hacer una especie de parque de entidades itinerante por los barrios, donde cada entidad hiciera propuestas que permitieran a los participantes adentrarse completamente a cada una de ellas». En esta primera propuesta ya se incluía un pasaporte que, gracias a la participación, los más jóvenes pudieran disfrutar de algún tipo de beneficio en actividades culturales de la ciudad. «Pero después fuimos realistas y pensamos que con una dotación económica de 2.500 euros sería imposible desarrollar el proyecto. Así pues, al final apostamos por centrarnos en el pasaporte», y en vez de realizar un parque de entidades, que éstas hagan sus propuestas en los barrios de forma individual. «Fue todo muy fácil. Algunos de los participantes veníamos del mundo del escultismo, con experiencia en el desarrollo de proyectos. Además, contamos con la ayuda de mentores y facilitadores», relata Llaurador, quien valora la experiencia muy positivamente y no descarta, en un futuro, desarrollar la idea del parque de entidades.

Ahora, el siguiente paso será la implementación del proyecto, «una fase que desarrollará el mismo grupo ganador y todos aquellos que quieran sumar esfuerzos». El Ayuntamiento, por su parte, pondrá a disposición los 2.500 euros «y haremos el acompañamiento», cuenta Òscar Subirats. Aunque todavía queda esta parte del trabajo para dar por zanjado el proceso participativo, el concejal ve interesante que se realicen más ediciones del EDhack. También Martí Llaurador valora que se busque la participación ciudadana, «porque ¿qué mejor que sean los jóvenes los que hagan propuestas de actividades para jóvenes?». No obstante, bajo su punto de vista se podría ampliar la partida presupuestaria «porque 2.500 euros es algo justo», opina.

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