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Reus cuenta con 337 terrazas, casi 70 más que hace cuatro años

A pesar de algunas voces críticas, el sector de la restauración y del comercio no cree que exista una saturación
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La plaza del Mercadal, a excepción de la fachada del Ayuntamiento, tiene terrazas en todos los bajos. Foto: Pere Ferré

La plaza del Mercadal, a excepción de la fachada del Ayuntamiento, tiene terrazas en todos los bajos. Foto: Pere Ferré

Sólo hace falta darse una vuelta por la ciudad, especialmente por el centro, para comprobar que las terrazas de bares y restaurantes han ganado un protagonismo que hace unos pocos años no tenían. La aplicación de la ley anti tabaco en locales de restauración, bares y cafeterías (en enero de 2011), unido al espectacular ‘boom’ de este sector en la ciudad de Reus ha provocado que las terrazas se hayan convertido en habituales del paisaje urbano de la capital del Baix Camp.

Las cifras (facilitadas por el Ayuntamiento de Reus) no engañan y demuestran que esta percepción también es una realidad. A día de hoy hay concedidas 337 licencias de terrazas, 67 más que en el año 2011 cuando solamente habían 270. Este hecho, como todo en esta vida, ha suscitado diversas reacciones y, aunque no hay ninguna duda de que las terrazas dan vida a la ciudad, también hay quien empieza a hablar de una posible saturación y de la «privatización» del espacio público. Es el caso de algunos estudiantes de la Escola d’Arquitectura de Reus, quienes -en un artículo publicado por el Diari en su edición del pasado 20 de mayo- advertían que «miras la plaza del Mercadal y te das cuenta de que los espacios se están comercializando. Habría que regular el espacio en base al beneficio social y no en función de beneficio económico, que conlleva una restricción de este espacio».

Como es lógico, los restauradores no comparten esta opinión. Joan Pere Ferran, propietario del Restaurant 8 de las Peixateries Velles, comenta que «las terrazas son muy positivas para nosotros. Contratamos más personal y aunque supone una inversión extra de cara al verano, nos ayuda a respirar y compensar el resto del año». Ferran no cree que exista una saturación de terrazas en la ciudad porque «es algo puntual durante el verano. En la plaza del Mercadal es más normal que estén todo el año, pero en el resto de la ciudad durante el invierno cierran muchas». Además, el propietario del 8 destaca que «es un tipo de restauración que no es problemática y, salvo algún caso puntual, la convivencia con los vecinos es buena, porque como muy tarde cerramos a la 1.30 de la madrugada». Además, Ferran destaca el trabajo del Ayuntamiento de Reus «porque ha obligado a que haya una homegeneidad y unificación de criterios a la hora de montar una terraza».

Complemento al comercio

Desde Unió de Botiguers también valoran positivamente el aumento de la implantación de terrazas. «Que haya vida en la calle está bien», comenta su presidente, Ernest Juncosa, quien añade que «siempre que esté controlado» Además, considera que se trata de «un excelente complemento para la oferta comercial y turística de nuestra ciudad». Juncosa no cree tampoco que haya una sobresaturación. De todas formas considera importante «que el Ayuntamiento hable siempre con el sector y conozca sus inquietudes. También hay que vigilar donde haya más afluencia de peatones, para que las terrazas no se acaben convirtiendo en un obstáculo para pasar».

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