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Reus dispensó el año pasado más de 25.000 jeringuillas a toxicómanos

Un 85% fueron recuperadas gracias al proyecto de Diversificació de Punts d´Intercanvi (DIPI), donde participa el Hospital Sant Joan, los farmacéuticos y la asociación Arsu
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Representantes de los farmacéuticos, el hospital y Arsu, en la nueva sala de consumo supervisado. Foto: A. Mariné

Representantes de los farmacéuticos, el hospital y Arsu, en la nueva sala de consumo supervisado. Foto: A. Mariné

El Hospital Sant Joan de Reus creó en 1982 un servicio de atención a las drogodependencias, por lo puede considerarse pionera en la implantación de programas de disminución de riesgos entre los consumidores de drogas. Más de 30 años después, este trabajo sigue dando sus frutos tal y como demuestran las cifras. Según confirmó hace pocos días el Departament de Salut de la Generalitat, la capital del Baix Camp es la sexta ciudad catalana (por detrás de Barcelona, Sant Adrià del Besòs, Bages, Igualada y Gavà) en distribución y recogida de jeringuillas usadas, gracias al Programa de Intercambio de Jeringas (PIJ), puesto en marcha en 1993, y al proyecto de Diversificació de Punts d’Intercanvi de Xeringues (DIPI), de finales de los 90.

Pero esta labor que se lleva realizando desde hace tanto tiempo para mejorar el estado de salud de los consumidores de drogas y minimizar los riesgos derivados cuenta con diferentes actores: el Servei d’Adiccions i Salut Mental del Hospital Sant Joan, las farmacias de la ciudad, las dos máquinas de intercambio de jeringuillas que hay, la asociación Arsu y el centro La Illeta. Gracias al trabajo de todos, el año pasado se lograron dispensar más de 25.000 jeringuillas entre los toxicómanos de Reus, un 85% de las cuales fueron recuperadas gracias a estos programas.

La directora del Servei d’Adiccions i Salut Mental, Tre Borràs, destaca la importancia de poder contar con las farmacias para dispensar las jeringuillas, «ya que forman parte del programa desde el principio». Anton Brufau, propietario de la farmacia de Mas Abelló (una de las más activas del programa) asegura que «nosotros no tenemos ningún beneficio económico participando en este proyecto, simplemente el de contribuir a mejorar la salud de nuestros ciudadanos». Tre Borràs valora positivamente que el 85% de las jeringuillas sean de retorno y afirma que «todo ello es una evolución y el poder recoger los frutos de tantos años de trabajo en esta línea».

Otro eslabón importante en esta cadena es el de la Associació Reus Som Útils, formada por personas que consumen o han consumidos drogas, o están sensibilizadas con este tema. Desde Arsu, entre otras labores, se dedican a recoger jeringuillas usadas de zonas de consumo, como algunos descampados del Tecnoparc, Mas Iglesias o el parking del hospital. «Limpiamos todo lo que podemos», comenta Quim González, quien añade que «cuando recibimos una llamada de alguien, acudimos al lugar y quitamos las jeringuillas».

En este sentido, Tre Borràs, advierte que «cuando alguien se encuentre una jeringuilla usada en la vía pública puede contactar con nosotros, el Servei d’Adiccions i Salut Mental, con Arsu, o con el Departament de Salut Pública, para que así puedan ser retiradas».

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