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Reus, hilo musical hacia los difuntos

Crónica. El Cementiri General de Reus acogió ayer por la noche un doble concierto de homenaje a las personas ya desaparecidas

Montse Plana

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Garbuix Duet, actuando ayer en el Cementiri General de Reus.  FOTO: Fabián Acidres

Garbuix Duet, actuando ayer en el Cementiri General de Reus. FOTO: Fabián Acidres

Entre un silencio sepulcral, Albert Galcerà se sentaba frente al piano y Albert Carbonell se apoyaba al violín ante unas 150 personas reunidas al Cementiri General de Reus. Transcurrieron unos segundos, sólo se notaba una fina brisa y, de repente, al unisón, empezaron a sonar las primeras notas de Oriental, de Enric Morera. En un segundo escenario, ubicado en la parte final de cementerio, el silencio era roto por las dulces notas del arpa que la espluguina Anna Amigó iba punteando muy ágilmente.

Así es como ayer se iniciaba ‘Músiques per al retrobament’, un concierto para recordar y homenajear a las personas difuntas este año, que en esta ocasión se rediseñó para poder adaptarse a las medidas sanitarias contra la Covid-19, pero a la vez, congregar al máximo público posible. La fórmula fue la de crear dos escenarios con dos públicos distintos de 150 personas cada uno (300 en total). Un grupo fue dirigido al escenario 1, de la mano de Garbuix Duet (Albert Galcerà y Albert Carbonell), con un repertorio de música modernista. Otro grupo, al escenario 2, con la multiinstrumentista Anna Amigó, con un cancionero popular catalán, con  la mujer como hilo conductor del repertorio. Posteriormente, los dos grupos cambiaron de espacio, siendo guiados por pasillos iluminados por velas, que indicaban el camino.

Anna Amigó, durante el concierto de ayer en el Cementiri General de Reus. FOTO: Fabián Acidres

El cielo amenazaba lluvia. Se veían algunos relámpagos de fondo y cayeron algunas gotas, pero el acto pudo empezar a la hora prevista, sobre las 20.15 horas. En el escenario 1, el acto fue conducido por el periodista Marc Càmara, que recordó que el acto se basaba sobre tres pilares: un homenaje a los difuntos, el 150 aniversario del Cementiri General de la capital del Baix Camp y la pandemia. A continuación, la vicealcaldesa de Reus, Noemí Llauradó, cogía la palabra. «Qué mejor auditorio que este espacio, que celebra un siglo y medio de historia. El espacio patrimonial más emblemático que tenemos, y que poco a poco vamos conociendo», subrayó Llauradó, quien también puso en valor que se trataba de «un día para el recuerdo»: «Han sido meses muy complicados. Nos han dejado muchas personas y no hemos podido despedirnos».
Cerró los parlamentos previos al concierto el alcalde de la ciudad, Carles Pellicer, que recordó que el de Reus fue el «primer cementerio laico de todo el Estado». Lo recuerda la escultura del dios Cronos que preside la entrada al recinto, «abierto a todas las confesiones. Un reflejo de nuestra historia, de nuestra gente», destacó el alcalde de Reus, quien también expuso que el acto era un recuerdo a las personas, «y a través de la música podemos también acercarnos a los que ya no están».

Aunque durante el acto, la lluvia fue presente a través de algunas gotas, los conciertos se desarrollaron con normalidad.   

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