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Reus se desmadra con confeti, música y color

La Rua Matinal y la Batalla de Confeti atraen a centenares de personas hasta la ciudad

Cristina Valls/Montse Plana

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El paseo de Mata ha sido el escenario de la Batalla de Confeti. FOTO: Alfredo González

El paseo de Mata ha sido el escenario de la Batalla de Confeti. FOTO: Alfredo González

La Rua Matinal del Carnaval de Reus comenzó, esta mañana, con mucha energía. Aquellos que ayer lo dieron todo, volvieron como héroes del aguante y con unas ganas de bailar incontenibles. Recorriendo las calles desiertas de la ciudad hasta la avenida de La Salle –donde se ha congregado todo el mundo para empezar el recorrido– se han visto algunos disfraces muy populares, especialmente de animales: jirafas, lagartijas, vacas y osos panda. Tampoco han faltado los guiños a películas y series televisión. Numerosos grupos de personas se han convertido en ladrones y fabricantes de billetes por unos días, ataviados con monos rojos y careta de Dalí o niños fans de Deadpool. 

Instante de la Rua Matinal. FOTO: Alfredo González

Familias de lo más divertidas también optaron por la coherencia, así como la homogeneidad y, la temática de superhéroe ayudó: por ejemplo, nos ofrecía instantáneas interesantes de justicieros con algún Superman o Mazinger Z de lo más trabajado. Respecto a la música, llegados a la avenida, sonaban todo tipo de piezas, desde la clásica Carnaval, carnaval y algunas de las más repetidas: la de Tones And I, Dance Monkey; y, la de New Limit, Smile.  

Que no pare la fiesta

Por la tarde ha llegado, seguramente, uno de los momentos más esperados del Carnaval de Reus: la Batalla de Confeti. Esto es ya otro nivel. Únicamente para los auténticos héroes que aún aguantaban de pie después de 24 horas dándolo todo en la Rua de Lluïment de ayer por la tarde y la Rua Matinal. El acto empezaba a las seis de la tarde, pero en realidad la lluvia de confeti ha comenzado antes de tiempo. Aún no habían llegado todas las carrozas en el paseo Mata, que los papeles de colores ya revoloteaban. Muchos de los espectadores recogían el confeti que estaba por el suelo para tirárselo a sus amigos. Pero otros iban totalmente preparados: mascarillas para evitar atragantarse y bolsas individuales llenas de papeles. El paseo Mata era una fiesta. Música a todo volumen de cincuenta carrozas, luces y confeti. 

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