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Reus tiene más de 300 franquicias que dan empleo a 3.000 personas

Es el segundo destino preferido de las marcas, después de Barcelona, a pesar del elevado alquiler de los locales comerciales
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Reus está viviendo una renovación de negocios en el centro con la llegada de  franquicias.  Foto: Pere Ferré

Reus está viviendo una renovación de negocios en el centro con la llegada de franquicias. Foto: Pere Ferré

El modelo de negocio de las franquicias se ha convertido en la fórmula más demandada en un contexto económico como el actual. A día de hoy, Reus cuenta con más de 300 puntos de negocio franquiciados, según asegura José Aragonés, socio y director de la consultoría T4 Franquicia, quien constata que la ciudad es el segundo destino preferido de las marcas, después de Barcelona, y que los emprendedores prefieren instalarse antes en la capital del Baix Camp que en ciudades como Tarragona, Lleida o Girona. «Incluso, el tercer puesto lo ocupa Platja d’Aro», añade.

Rankings aparte, los expertos opinan que el riesgo que supone abrir la persiana de un comercio es inferior bajo el paraguas de una marca que ya funciona. Un valor a tener en cuenta si el comerciante tiene que hacer una inversión que en el caso de Reus puede oscilar entre los 80.000 y los 100.000 euros para abrir una franquicia. Además, a esto le tenemos que sumar que las entidades bancarias sólo abren el grifo del crédito a los negocios que tienen la certeza de que serán rentables. «Hay marcas que no cierran nunca y los bancos lo saben», cuenta Aragonés.

Esta combinación de factores es la que ha hecho que las franquicias hayan vuelto a tomar impulso en los últimos años, aunque cabe recordar que Reus, cuando empezaron a instalarse este tipo de negocios, en los años 90, fue de las primeras ciudades que contó con este sistema. La tradición, pues, viene de lejos.

De hecho, en la capital del Baix Camp un 80% de las nuevas aperturas de negocios comerciales que se están produciendo, a día de hoy, corresponden a franquicias «porque tienen más garantías de éxito y su mortalidad sólo llega al 5%», comenta Aragonés.

Los modelos son diversos pero si la cifra media de los empleados de una franquicia es de tres trabajadores –en sectores como la moda– y puede llegar a los 10 enámbitos como la restauración, se estima que este modelo de negocio genera alrededor de 3.000 puestos de trabajo en la ciudad. Una cifra nada despreciable.

 

El alquiler por las nubes

Pero si de una cosa cojea Reus es de la limitada superficie transitable en el centro de la ciudad, lo que ha generado que el precio del alquiler se sitúe, tradicionalmente, por la nubes. A pesar de ello, los emprendedores prefieren ubicarse en Reus, lo que lleva a los expertos a aconsejar que el alquiler no debe superar el 10% de la facturación del negocio.

En Reus los sectores que han tenido un crecimiento exponencial, en los últimos años, han sido la moda y la restauración, un panorama que, lógicamente, no entusiasma al comercio local de la ciudad. El modelo de franquicia, pues, no está exento de polémica, dado que está afectando al comerciante tradicional. «Con la crisis ha habido mucho movimiento y la renovación de los negocios ha consistido en cambiar el comercio tradicional por las redes con régimen de franquicias o los negocios independientes, como el establecimiento de restauración Viena». El comercio de proximidad lamenta que las ciudades se conviertan en clones y no haya una especialización. «Cuando paseas por una ciudad ya no sabes si estás en Reus, Barcelona o Madrid», comenta Gemma Molner, la presidenta del Tomb de Reus. Y asegura que el público de las franquicias no es el mismo que el cliente del comercio local. Por su parte, Ernest Juncosa, el presidente de Unió de Botiguers de Reus, asegura que «el segmento de las franquicias nos parece bien pero pedimos que se instalen marcas de primer orden». De esta forma, según los comerciantes, las franquicias contribuirían al tejido comercial con una apuesta de calidad que también les beneficiaría a ellos. «Tenemos que aprovecharnos de ellas para atraer otro tipo de consumidor», añade Molner.

Lo que sí han percibido las entidades comerciales de la ciudad es que las franquicias cada vez se integran más en las campañas de promoción. «Ha crecido el interés en participar, pero aún existen marcas que no quieren saber nada», dice Juncosa. El perfil del franquiciado es una persona de entre 30 y 55 años que se ha quedado en el paro y ha recibido una indemnización o simplemente quería hacer un cambio profesional. «Hay que recordar que existen franquicias que las dirigen emprendedores locales», comenta Juncosa. Y las perspectivas de futuro son buenas para este modelo. Según Aragonés, desde finales de 2014 hasta 2015 el ritmo de solicitudes para poner en marcha una franquicia ha aumentado en Catalunya.

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