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Reus vive el Carnaval más ‘animal’

Los monos de tigre, león, araña, rana y cualquier animal imaginable vuelven a ser los grandes protagonistas. También hay algunas carrozas críticas con la situación política

Montse Plana

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Los más pequeños han sido los grandes protagonistas de esta tarde. FOTO: Alba Mariné

Los más pequeños han sido los grandes protagonistas de esta tarde. FOTO: Alba Mariné

Reus vive a fondo el Carnaval y, como cada año, el desenfreno se ha apoderado de la ciudad. Éste es el mandato que marca el nuevo Rey Carnestoltes y debe cumplirse al pie de la letra. Las calles de la capital del Baix Camp se  han convirtido esta tarde en una gran fiesta para todas las edades con la tradicional rúa, donde pequeños y grandes han lucido sus mejores galas. Más de una cincuentena de carrozas han invadido el paseo Misericòrdia, la plaza de la Pastoreta, paseo Prim, Sunyer, calle de Dr. Frias, del Escorxador y Camí de Riudoms. 

En Reus lo importante es no tener vergüenza, disfrazarse y lanzarse a la calle con muchas ganas de pasar un buen rato y esto es lo que han hecho centenares de personas. Es difícil cuantificar una cifra de participantes. En algunas carrozas aseguran ser unas 200 personas, así que con esta cifra, y generalizando, se podría hablar de miles de asistentes. De hecho, la rúa de Carnaval de Reus destaca también por la casi inexistencia de espectadores. Será porque todos los interesados no se lo piensan dos veces y prefieren desfilar y no quedarse únicamente mirando.

Cuanto a los disfraces, se han podido ver los clásicos monos de una sola pieza de todo tipo de animales, desde tigres a cocodrilos, leones... incluso de araña. También había de rana, como es el caso de Marta y Alba, dos amigas que esta tarde se han pasado un buen rato maquillándose la cara con tonos verdes y amarillos. Alba era la primera vez que participaba en el Carnaval de Reus, pero lo ha hecho de la mano de Marta, una amiga ya ‘veterana’ en esta fiesta. 

En su caso, hace ya cuatro años que participa activamente en la rúa reusense y hoy destacaba la importancia de la nueva normativa de la Federació Reusenca d’Associacions de Carnaval (FRAC) para frenar el consumo de alcohol durante esta fiesta. «Es difícil vigilar todos los jóvenes y evitar el botellón. Quizás lo mejor sería vallar el recorrido para evitar que se cuele gente problemática que únicamente se dedica a beber alcohol y molestar», opina Marta. 

Cabe destacar que este año la organización ha trabajado por evitar los excesos y en octubre ya anunció que se sancionarían las carrozas que utilizasen el alcohol como su principal reclamo. Otra de las novedades es que los menores de edad debían ir acompañados de un adulto en todo momento. También se ha apostado por la reducción de carrozas -que en algunas ediciones habían llegado a sesenta- y por dar más protagonismo al confeti. Unas medidas introducidas con la finalidad de mejorar la imagen de la rúa. La verdad es que el ambiente ha sido muy familiar. No han faltado las temáticas Disney para los más pequeños, con todo tipo de príncipes, princesas y otros personajes, como los Pica Piedra.

Entre tanto disfraz desenfadado, también se han podido ver algunas carrozas que han apostado por la crítica, aunque éstas han sido muy minoritarias. En una de ellas se ha puesto el foco sobre la policía. «Le dicen democracia y no lo es», se podía leer en la carroza, que iba precedida de decenas de personas disfrazadas de antidisturbios, todas ellas identificadas como «policía 0000155». Otra de las carrozas críticas simulaba una prisión y, bajo la frase de «fuck justice», se podía ver un cementerio con tumbas dedicadas a los «derechos humanos», la «justicia» y la «democracia».

La rúa ha empezado pocos minutos después de las cinco de la tarde desde la Pastoreta, desde, muy poco a poco, han empezado a desfilar la cincuentena de carrozas por el paseo Prim. Mientras tanto, y con la fiesta ya empezada, los más apurados se han dado prisa a comprar disfraces en una tienda ubicada en el mismo paseo Prim, para poder también sumarse a la rúa de Carnaval.

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