Ryanair se olvida del aeropuerto

Reactiva su base en Girona cuando se cumplen 10 años del desmantelamiento de la de Reus, que vive otro invierno sin vuelos

MÓNICA PÉREZ

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Un avión de Ryanair circulando por las pistas del Aeropuerto de Reus. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Un avión de Ryanair circulando por las pistas del Aeropuerto de Reus. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Hace pocos días, el pasado 3 de diciembre, Ryanair recuperó su actividad de invierno en el Aeropuerto de Girona dejando un avión en la base de Vilobí d’Onyar. Para su temporada baja, ha programado siete rutas que esperan convertirse próximamente en ocho. El movimiento de la aerolínea irlandesa allí coincide en el tiempo con los diez años del desmantelamiento de la base de Reus, que se produjo a finales de 2011 y acabó con una etapa prolífica para el aeródromo de la capital del Baix Camp, inmerso desde este octubre en su segundo invierno consecutivo sin un solo vuelo comercial.

Durante la vigencia de la base operativa de Ryanair en Reus (2008-2011), el Aeropuerto eclosionó en vuelos, frecuencias y pasajeros. La apuesta fuerte comportó para el territorio, como contrapartida, el riesgo del monocultivo, que acabó revelando su cruda realidad cuando la compañía echó el freno.

Las instalaciones no han exhibido más los datos de aquella etapa, pese a que sí retomaron hacia 2017 una dinámica positiva alcanzando la cifra del millón de viajeros –fueron 1.018.889–, listón que no se superaba, precisamente, desde 2011 y que el Documento de Ordenación y Regulación Aeroportuaria II no prevé ver ya hasta 2026. La Covid cortó la progresión y este invierno se repite lo del anterior: la terminal está cerrada. No hay vuelos comerciales desde que se perdió la última conexión de frío, Londres-Stansted, suspendida en 2020. La intención de Binter de ofrecer su ruta con Canarias todo este año tampoco cuajó.

Si Ryanair mantiene aviones con base en Girona, ¿por qué no en Reus? Y ¿qué supondría para Reus recuperar la base que tuvo? La pregunta se la formulaban ya en las últimas semanas los trabajadores del propio Aeropuerto de Reus, a través del sindicato UGT, que animó en su momento a explotar la vertiente doméstica del aeródromo e insiste en la conveniencia de «trabajar juntos» para relanzarlo.

Pero también se la hacen en la Cambra de Reus. Su presidente, Jordi Just, valora que «seguimos sin hacer los deberes desde el territorio» y expresa que «cuesta entender cómo Ryanair fortalece su operativa en Girona, con este avión de base en el mismo aeropuerto, y en Reus todo está por hacer». «El Aeropuerto de Reus vivió un antes y un después cuando Ryanair puso toda la carne en el asador en esta instalación» y «sabemos, por lo tanto, el potencial que representa la compañía irlandesa», añade. Y es que «que hiciese una apuesta por este territorio abriría una nueva realidad llena de oportunidades». Sin embargo, tal como apunta Just, «una vez más tenemos la impresión de quedarnos fuera de juego».

«Hace falta una reflexión sobre nuestro Aeropuerto y sobre todo lo que estamos dejando escapar por la falta de agilidad a la hora de facilitar las cosas a las compañías», apunta el presidente de la Cambra, que indica que «el caso de Binter debería haber encendido todas las alarmas y en cambio seguimos igual, sin capacidad de reacción; y hay demasiado en juego como para seguir mirando hacia otro lado en un tema transcendente para la economía de nuestras comarcas como lo es el Aeropuerto».

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