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Sarah Dubois Tortajada: «La alfabetización digital es una forma de progreso»

Entrevista. Con más de veinte años de experiencia en el desarrollo de software, es defensora de la alfabetización digital, ya que considera que «el objetivo de la tecnología es ayudar a las personas en el día a día»

Sílvia Fornós

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La reusense Sarah Dubois Tortajada. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

La reusense Sarah Dubois Tortajada. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

De padre belga y madre de Reus de Tota la Vida (RTV), Sarah Dubois Tortajada (Reus, 1972) es ingeniera técnica en informática de sistemas. Se graduó en la tercera promoción de la carrera en la Universitat Rovira i Virgili (URV). Con más de veinte años de experiencia en el desarrollo de software, así como analista y coordinadora de equipos, es ferviente defensora de la alfabetización digital, ya que considera que «el objetivo de la tecnología es ayudar a las personas en el día a día, laboral y personal, es decir, si la tecnología nos complica la vida es que lo estamos haciendo mal».

Estudió ingeniería técnica en informática de sistemas en la URV.

Sí. Soy de la tercera promoción de la carrera, y en esa época podías escoger entre ingeniería técnica de sistemas o de gestión.

¿Qué le motivó a emprender los estudios?

En casa nunca me ha faltado de nada, pero entonces no podían afrontar el gasto que suponía estudiar una carrera en Barcelona, ya que mi primera opción era estudiar Óptica. Entonces, como tenía claro que quería cursar una carrera de ciencias, junto a mi madre y mi tía –quien ha sido profesora en la URV durante muchos años– barajamos otros estudios y descartamos aquellos que no me motivaban.

Tuvo el apoyo de su familia.

Te hablo de 1991 y, entonces, mi madre ya me decía que la informática era el futuro. Así que la idea de hacer la carrera no me desagradó.

¿El primer año es difícil?

Por lo general, el primer año en las ingenierías es el más difícil, pero conseguí sacar adelante casi todas las asignaturas, por lo que supe que ese era mi lugar, aunque no fuese vocacional.

Siendo de la tercera promoción, en clase debía haber más chicos que chicas. ¿En algún momento se sintió fuera de lugar?

No. En aquella época no existía el Campus Sescelades y las clases se impartían en la Laboral, donde estábamos en barracones. Éramos dos clases con un centenar de alumnos y en cada aula no había ni una decena de chicas. Pero no me importaba que fuésemos pocas jóvenes, ya que tuve la suerte de encontrarme con buenos compañeros y amigos. Aunque también tengo que decir que, en alguna ocasión, tuve que soportar comentarios machistas durante la carrera, pero no dejé que me afectasen porque tenía claro cuál era mi objetivo.

¿Profesionalmente, qué camino ha seguido?

Llevo más de veinte años trabajando para una empresa de software del territorio, desde que entré como becaria. He de decir que aunque estudié ingeniería técnica en informática de sistemas, que está relacionada con el desarrollo de hardware, llevo a cabo mi trabajo como desarrolladora de software.

¿Qué le gusta de su trabajo?

Me encanta el desarrollo de software, el análisis y el hecho de trabajar en equipo y ver cómo cada una de las piezas encaja.

¿El trabajo en equipo es imprescindible?

Sí, ya que pocas tareas son individuales. Hablamos de software que utilizan empresas, multinacionales, ayuntamientos, diputaciones, etc. Entonces, somos equipos de entre cinco y siete personas que debemos trabajar todos a una, como si estuviésemos construyendo un edificio, es decir, el aparejador debe ir en consonancia con el constructor, el arquitecto, el electricista, etc. Por ello, personas que han trabajado en la empresa y no han continuado quizás es porque no se han adaptado a trabajar en equipo.

Es extraordinario que lleve tantos años en la misma compañía.

Como siempre he estado contenta con el trabajo, nunca me planteé buscar otras oportunidades. Además, en la empresa en la que estoy me han permitido progresar profesionalmente y ascender de cargo.

¿Existe el techo de cristal?

El techo de cristal existe en muchos sectores y el sector TIC no es una excepción. Lo único que podemos hacer las mujeres es seguir luchando, y cuantas más seamos, más fácil será romperlo.

De su experiencia, ¿qué deberían aprender las futuras generaciones?

En el sector TIC las mujeres no llegamos al 18%, y no debemos permitir que sea así. Por ello, debemos promover, desde las escuelas, las vocaciones tecnológicas entre las niñas y jóvenes. Pero uno de los inconvenientes es que todavía la mayoría de profesores de tecnología son hombres, lo que dificulta que las niñas tengan referentes femeninos en el ámbito STEM.

También es vocal de mujer TIC en la ejecutiva nacional de ‘Societat Digital i Tecnologia’ de Junts. ¿Cuál es su objetivo?

Quiero potenciar políticas que ayuden promover vocaciones tecnológicas, desde las escuelas, a través de referentes femeninos y transmitiendo conocimientos de forma divertida, ya que es la mejor manera de aprender. Del mismo modo que a principios del siglo pasado se hizo campaña por una alfabetización, debemos hacer lo mismo con la alfabetización digital.

La pandemia ha evidenciado, todavía más, la brecha digital.

La brecha digital es inmensa como hemos podido ver en el confinamiento, ya que algunas familias solo podían conectarse a través del móvil y con limitación de datos. Una situación que siempre repercute en los más desfavorecidos, y en este grupo también están las mujeres.

Requiere de algo más que de recursos materiales.

Sí. Son necesarios recursos materiales y formación. No puedes regalar a una persona un ordenador y un bono de conexión a internet sin garantizarle una formación adecuada a las necesidades del día a día. Para mí, el objetivo de la tecnología es ayudar a las personas en el día a día, laboral y personal, es decir, si la tecnología nos complica la vida es que lo estamos haciendo mal.

Esta tecnología aplicada al ámbito laboral, ¿hacia donde evolucionará?

El futuro es la inteligencia artificial y la programación.

¿Cómo individuos estamos preparados para que las máquinas lo hagan casi todo por nosotros?

Espero que las máquinas no lo hagan todo por nosotros, es decir, deben ayudarnos, no sustituirnos. Si bien, habrá profesiones que conocemos y que desaparecerán, y otras que serán nuevas. Por ello, en diferentes niveles de conocimiento, la alfabetización digital de toda la sociedad es una forma de progreso.

¿Qué ha significado para usted la tecnología?

Es todo un mundo que está por descubrir, por crear, por diseñar y por soñar…

¿Con qué sueña?

Sueño con que la tecnología sea lo más útil y accesible posible para toda la sociedad, tanto en conocimiento como en recursos.

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