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Se triplican las peticiones de adopción de animales con el confinamiento en el Baix Camp

Desde el Refugi Baix Camp explican que, por contra, los abandonos han bajado en picado durante este mes

Salvat Jordina

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Alguno de los gatos que están en la protectora. FOTO: REFUGI BAIX CAMP

Alguno de los gatos que están en la protectora. FOTO: REFUGI BAIX CAMP

Desde que se declaró el Estado de Alarma que obliga a las personas a confinarse en su casa, las llamadas recibidas en el Refugi Baix Camp pidiendo adoptar animales han aumentado hasta el punto de triplicar las cifras de los anteriores meses. «Normalmente, recibiríamos más llamadas de gente que quiere deshacerse de perros o gatos. Ahora, la balanza se ha invertido», explica Lorena, encargada de la protectora y presidenta de la junta de la asociación.

A pesar de ello, desde la propia asociación se apunta que todos los procesos de adopción han quedado paralizados desde el 14 de marzo y, añaden, que en estas circunstancias tienen mucho cuidado a la hora de aceptar una petición: «No es el mejor momento para decidir tener un animal de compañía ya que mucha gente puede hacerlo por aburrimiento y los animales no son una distracción. Hay que adoptar para dar una mejor vida». Sin embargo, asegura que cuando todo acabe, no habrá ningún inconveniente en adoptar, si la voluntad sigue en pie.

El Refugi Baix Camp se encarga de rescatar, cuidar y dar en adopción animales que se encuentran en la calle o que entregan los dueños porque no los pueden atender. Ahora tienen más animales que nunca: más de 120 gatos y 14 perros en el refugio, además de los canes que han tenido que ir a una casa de acogida por falta de espacio en el refugio. Este mes solo han podido asumir, a través de una casa de acogida, una camada de cuatro bebés felinos encontrados en una caja.

La protectora sigue activa y «sobrecargada de trabajo», con solo dos trabajadores dando servicios mínimos, ya que son considerados una actividad esencial. «Los animales están en confinamiento, hay que atenderles. No podemos dejarles sin alimentación, medicación o un servicio sanitario», explica Lorena. En ese aspecto, apunta, no han tenido ningún problema en referencia al traslado al trabajo o a la hora de hacer viajes para ir a buscar comida o material.

Donde sí que han tenido dificultades es en el abastecimiento de material. El Refugi tiene una demanda de 150 sacos de arena mensuales para los felinos, además de entre 7 y 8 kilos diarios de pienso para los perros, a parte del de los gatos. El servicio a domicilio de la arena se ha visto paralizado, por lo que tienen que ir al supermercado varias veces a la semana. Respecto al pienso, procedente de una fábrica que les daba aquellos paquetes con el envoltorio mal imprimido o equivocado, se encuentran bajo mínimos porque la empresa ha parado su actividad, por lo que tendrán que recurrir a la compra de alimentación con los fondos del centro. En cuanto al alimento de los gatos, de momento, no tienen por qué sufrir, pues tienen reservas.

Poco margen económico

La asociación explica que se encuentran con poco margen de maniobra económica. «Somos una entidad sin ánimo de lucro, que vive de las aportaciones de los socios, de las subvenciones individuales y gracias a los voluntarios», explica Lorena, que alerta que «mucha gente ha tenido que dar de baja sus aportaciones por la difícil situación económica que se vivía ya durante los últimos años». Con tal de poder afrontar los daños colaterales económicos que puede provocar la crisis del Covid-19, el Refugi Baix Camp recuerda que existen varias modalidades para ayudar a la asociación, con colaboraciones que van desde el euro mensual, al socio apadrinamiento de un animal, de 14 euros mensuales.

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