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'Si Traiber sobornó a médicos es una vergüenza más que se añade al caso'

Ante las sospechas de presuntas irregularidades de la empresa de prótesis, los afectados se sienten 'estafados' y piden a la justicia que 'condene a los responsables por el daño moral ocasionado'
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Imagen de las instalaciones de la empresa Traiber, dedicada a la fabricación de prótesis. Foto: Alfredo González

Imagen de las instalaciones de la empresa Traiber, dedicada a la fabricación de prótesis. Foto: Alfredo González

Las recientes noticias sobre la empresa Traiber han aumentado todavía más la indignación y el enfado entre las personas que llevan una prótesis de la empresa reusense. Carme Romeu es una de estas pacientes. El pasado 15 de junio entró de nuevo en un quirófano del Hospital Sant Joan de Reus para ser reoperada y extraerle el implante que desde hacía siete años llevaba en la rodilla izquierda.

La operación fue bien, pero a Carme todavía le quedan por delante muchos meses de recuperación, tiempo que pasa en casa porque le resulta muy difícil salir a la calle. «Primero me dijeron que serían un par de meses los que duraría la recuperación pero después pasaron a ser cuatro y sinceramente creo que serán mucho más. La verdad es que no sé cuándo podré dar los primeros pasos por mí misma», explica Romeu.

Esta situación personal ha despertado todavía más el resentimiento de esta paciente ante la posibilidad de que una treintena de médicos haya podido recibir comisiones, ya sea en dinero en metálico, viajes o regalos. Esta reusense de 65 años asegura que «si Traiber sobornó a médicos es una vergüenza más que se añade al caso». «Que un profesional, que tiene la salud de muchas personas en sus manos, pueda hacer una porquería así, no lo puedo entender», asegura Carme Romeu.

La misma afectada confiesa sentirse «estafada» y asegura ser consciente de que «mis últimos días serán en una silla de ruedas». Romeu se enteró de la noticia a través de los medios de comunicación y al leer la información lo primero que le vino a la cabeza fue «decepción». «Creo que nos deben muchas explicaciones a los afectados, y esta es una de las razones por las que he decidido personarme en la causa de Traiber como acusación particular», afirma. Del mismo modo, Francisco Niella, quien tiene en su poder una sentencia que obligó a Traiber a indemnizarle con 19.000 euros después de demostrar un defecto de fabricación en la prótesis de cadera que le implantaron en 2004 en Barcelona, se ha enterado de las presuntas comisiones recibidas por facultativos de la sanidad pública y privada a través de la prensa.

‘Pedimos justicia’

Este paciente prefiere no valorar estos hechos porque se siente «satisfecho con que la empresa me pagara en su día el daño ocasionado» y deja en manos de la justicia la decisión de investigar estas presuntas prácticas irregulares, así como la tarea de identificar a los culpables. «Todas estas suposiciones hay que demostrarlas y yo por el momento tengo una sentencia que deja claro que el implante era defectuoso», asegura Niella. Para la reusense Carme Romeu la justicia debe seguir todas las vías que sean necesarias para que «los responsables de esta situación no salgan impunes de todo el daño que han causado a miles de personas». «Lo único que nos queda y lo que pedimos los afectados es que todo salga a la luz y que los culpables sean condenados por el daño moral que han causado a tantos pacientes y creo que el juez que lleva el caso es un hombre honorable que llegará hasta el final», concluye.

 

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