«Si el dinero es del consistorio y las calles de la ciudad son de todos, ¿por qué pagar más?»

Los vecinos de las calles Miró, Santa Helena y de la Verge María deberán sufragar el 14% de las obras previstas en la zona, tasadas en 300.000 €. Así lo aprobó el pleno municipal

Jordina Salvat

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Cruce de la calle Miró con la calle de la Verge María, dónde se hará la reforma quitando los adoquines y ampliando la calzada. FOTO: a.gonzález

Cruce de la calle Miró con la calle de la Verge María, dónde se hará la reforma quitando los adoquines y ampliando la calzada. FOTO: a.gonzález

Inconformidad respecto a los tributos especiales que se aplicará a los vecinos de las calles Miró, Santa Helena y la Verge María. Los afectados no entienden por qué deben pagar la reforma de las calles promovida por el consistorio que no han pedido. «Por un lado no nos han consultado, por el otro, nosotros ya hacemos nuestras contribuciones anualmente y, al final, el dinero que pone el consistorio también sale de nuestros bolsillos», señala H. Sánchez, afectada. 

Recreación del proyecto donde las aceras de las calles se ampliarán

Hace ya un año que se conoció el proyecto de obras en estas tres calles, que sigue la reforma viaria que ya se ha ejecutado en la calle Ample y la avenida Prat de la Riba. Pero en el pleno municipal del pasado jueves, se aprobó de forma definitiva la contribución especial que le correspondería a los propietarios de las viviendas ubicadas en la zona afectada: 41.889,48 euros de los 299.210,48 presupuestados. Es decir, un 14% del total de la obra. La mayor parte del proyecto se sufragará con una subvención de la Diputació de Tarragona, dotada con 179.526,25 € y, el resto, con dinero las arcas municipales, concretamente 77.794,75 euros.  

Según explicó la concejala de Hacienda, Mariluz Caballero, el importe a pagar será calculado, entre otros, teniendo en cuenta los metros lineales de fachada y la superficie de los inmuebles afectados por las obras. Esto, anunció Caballero, supondrá «una media aproximada a un pago de 187 € por vivienda». Sin embargo el coste final también dependerá del precio adjudicado en la ejecución de las obras y su coste real cuando finalice. 

Los propietarios de las casas adosadas que se ubican, precisamente, entre las calles Miró y Santa Helena, no ven con muy buenos ojos el cargo. De hecho, X. Gómez, señala que durante las reformas en la calle Joan Martell «asumí un cargo de casi 800€ y no me tocaba directamente» y no acaba de entender por qué debe correr al cargo de más coste: «el beneficio es para todos los ciudadanos y visitantes» critica. «Que lo que pago ahora me lo descuenten de los próximos impuestos», propone.  
El gobierno local defendió en el pleno esta retribución especial porque «estas personas obtienen un beneficio distinto del común de esta ejecución». En este sentido, Caballero aseguró que los tributos potestativos se podrán fraccionar hasta en cinco plazos. 

Unas obras «necesarias»

Las obras de reforma de la calle Miró, Santa Helena y de la Verge María comportarán la eliminación de los adoquines, la ampliación de las aceras (como se puede ver en el gráfico a la izquierda) y una pavimentación a un solo nivel, en un estilo que concuerde con la reforma vial que ya se ha aplicado en distintas calles del  barrio Ample, así como del Niloga.

El consistorio ya tiene el proyecto aprobado y actualmente trabaja en el pliego de condiciones para sacar a concurso y adjudicar las obras. También confirma que ya ha tramitado y recibido la subvención de la Diputació de Tarragona.

Por parte de los vecinos  hay disparidad de opiniones entre los que creen que la reforma es necesaria y los que opinan que ya están bien así. Por su parte J.L considera «esencial» aumentar la anchura de las aceras del tramo final de la calle Miró, que conecta con Pròsper de Bofarull. Sin embargo considera que «ya que pagamos más, podríamos haber aportado nuestra opinión».

En el pleno, los partidos de la oposición también pusieron en duda la necesidad de realizar, ahora, esta reforma. En este aspecto, la concejala de Hisenda detalló que la reforma también prevé la renovación de la señalización, de la red de saneamiento y el soterramiento del cableado eléctrico a los cruces de las calles. Aspectos, aseguró, que los servicios técnicos habían considerado necesarios realizarlos ya.

Menos zonas blancas

Actualmente, estas tres calles tienen espacio de aparcamiento gratuito por unos veinticinco vehículos. Esta es la cifra que se pudo contabilizar ayer. Se conoce que la reforma en el vial reducirá las plazas de aparcamiento de superficie «mejorando la accesibilidad del peatón», pero no se sabe, todavía, qué total de ellas se verán afectadas. 

En ese aspecto, entre los vecinos se contrapone la necesidad de ampliar las aceras con la eliminación de zonas de superficie de aparcamiento. «Antes en el barrio aparcabas gratis, ahora nos empujan a los parkings subterráneos», critica Anna, vecina del barrio de toda la vida. «Algunas aceras se necesitan ampliar, esto está claro» señala X. Gómez (nombre ficticio) «sin embargo la que toca a las casas de la calle Miró ya son muy anchas».

Este vecino se pregunta qué pasará con el acceso a los parkings privados de la vivienda adosada mientras duren las obras, algo que, según el proyecto prevé que tenga un período de ejecución de cinco meses desde su inicio. «No nos han dicho si podremos acceder con nuestro vehículo, pero no tiene nada de pinta. ¿Qué haremos, pagar un parking estos meses?».   

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