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«Siempre hemos apostado por la higiene»

Héctor Esgueva. Torete, tal y como es conocido, se ha creado su propia marca en todos los rincones del mundo. La nueva normalidad no le ha afectado en el día a día

MARC LIBIANO PIJOAN

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Héctor Esgueva atendió al Diari en su estudio de Cambrils. Hace nueve años que se dedica a los tatuajes. FOTO: Alba Mariné

Héctor Esgueva atendió al Diari en su estudio de Cambrils. Hace nueve años que se dedica a los tatuajes. FOTO: Alba Mariné

Torete ya no es solo el nick de un personaje peculiar en las redes sociales. Para Héctor Esgueva (San Sebastián, 1983) se ha convertido en una auténtica marca dentro de ese universo vital que ha creado. Su vida gira entorno a la decoración de pieles. No se trata solo de un asunto laboral rutinario, sí de una pasión que probablemente cultivó en sus genes desde que salió de la cuna. A Héctor a menudo se le puede ver en la mesa de su casa dibujando, en silencio y consigo mismo. «Mi madre siempre dice que es lo único que me relajaba de pequeño. Se lo comentó incluso a mis sobrinos el otro día», reconoce.

El Tsunami Tattoo, el estudio que ha heredado desde hace nueve años y medio de su maestro Juanma, del que aprendió casi todos los secretos de esta profesión creativa, recibe clientes de todos los rincones de Europa y también de Sudamérica. De hecho, la gran mayoría de sus adeptos provienen de fuera de nuestras fronteras. «Por aquí puedes encontrarte personas de Brasil, Guatemala, Inglaterra…». De adolescente consumia las tardes en el estudio, donde compartía vivencias con Juanma. «Yo iba a hacer los deberes de clase allí, en la mesa de dibujo. Estoy muy orgulloso de haber aprendido de Juanma».

De él no solo absorbió la técnica, también a esterilizar, a ser atento con los clientes, a mimar este mundo. Mientras ejercía de cocinero, una de sus vocaciones ocultas, cultivaba y formaba sus primeros pasos como tatuador. Hoy puede decir que cuenta con su propio centro y con la vida que, más o menos, soñó. El comportamiento creativo y funcional de un artista de los diseños.

«He encontrado el equilibrio. Con @toretetattoo no creo que me haya gestado un personaje, siempre he sido una persona muy abierta e intento ayudar a toda la gente que puedo. También he aprendido que resulta imposible gustar a todo el mundo». El artista no teme que las consecuencias de la pandemia le arrebaten ese estatus que ha alcanzado en Cambrils. «En un momento determinado puedo ir a trabajar fuera. Hay contactos por ahí que me abrirían las puertas en sus estudios encantados».

El coronavirus ha provocado que se hayan tenido que paralizar hasta 150 tatuajes. Héctor comparte aventura en su estudio de la calle Mont-roig con su familia de Tsunami tattoo @j_nopain y @garrestattoo. Los tres se desviven por la limpieza y la transparencia desde el primer día de apertura.

«Si te fijas el estudio está lleno de cristaleras, no queremos esconder nada de lo que hacemos. En realidad siempre hemos sido muy limpios, ya utilizamos mascarillas y delantales antes, ahora hemos añadido la desinfección de las salas entre trabajo y trabajo. Antes lo hacíamos al acabar la jornada». Héctor se define como una persona escrupulosa. «Soy muy meticuloso. Lo interesante es que los tres nos vamos recordando esa tarea de limpieza si nos despistamos».

Ahora mismo, Tsunami Tattoo dispone de una lista de espera de hasta cuatro meses. «Queremos que la gente nos valore por nuestro trato y nuestros diseños, además de por la higiene, que consideramos vital en nuestro trabajo. Llegamos a contar con un año de lista de espera».

El perro que le marcó

La historia de Torete se remonta al perro inseparable que marcó para siempre la vida del protagonista. «Los dos éramos un poco brutos», recuerda. El logo de su perfil de Instagram responde a dos huesos cruzados en recuerdo a esa mascota. «Cuando la sacrificamos sentí un poco de vacío, hasta el punto que de momento es el único perro que he tenido. Lo echo mucho de menos». @toretetattoo suma ahora mismo casi 90.000 seguidores en Instagram, la red social que disfruta de sus vídeos originales e ingeniosos. El último ha llamado la atención de los usuarios.

En época de oscuridad inesperada por el ruido interminable de una pandemia, al cambrilense no se le ha borrado ese aire optimista que le caracteriza y que le mantiene atento. Mientras mima ese estudio de arte profundo, su mensaje no se separa de la prosperidad y del progreso. No entiende la vida de otra forma.

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