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«Te echábamos de menos. Nos alegramos de verte»

Los comercios de La Fira de Reus dan la bienvenida a sus clientes en una jornada de reapertura con movimiento pausado

JOAN MORALES

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Algunosvisitantes andando ayer por La Fira Centre Comercial de Reus. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Algunosvisitantes andando ayer por La Fira Centre Comercial de Reus. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Las ciudades van recuperando lentamente su pulso después de semanas de letargo por culpa del Covid-19. Estrenando el pase a la fase 2, los centros comerciales y grandes superficies se sumaron ayer al pequeño comercio en retomar una actividad que nos acerca un poco más a lo que éramos antes de que esta pandemia nos obligase a confinarnos.

«Te echábamos de menos. Nos alegramos de verte». Podría ser el cálido mensaje de recibimiento de un amigo que lleva tiempo sin ver a un colega, pero era la frase que rezaba ayer en la puerta de una tienda de ropa de La Fira Centre Comercial de Reus, un equipamiento que –aunque durante el confinamiento ha estado abierto para poder acceder a sus tiendas de alimentación– desde ayer ofrece una imagen lo más cercana a la normalidad que todos conocemos.

Aunque con el aforo total de las instalaciones limitado al 30%, y el de las tiendas al 40%, La Fira se vistió ayer con sus mejores galas para recibir a su gente. Grupos de amigas entrando a tiendas de ropa, familias enteras –con los niños incluidos– mirando escaparates, jóvenes mirando ropa deportiva... El movimiento, aunque pausado, era visible cerca del mediodía. «Hasta ahora ha entrado poca gente, pero al menos estamos aquí trabajando», se felicitaba la dependienta de una tienda que prefirió mantener su nombre en el anonimato. A su lado, Laura –una joven que no pasaba de los 25– reconocía que «estaba deseando que abriesen para comprarme ropa de verano, que no tengo». De hecho, donde más actividad se veía era en las tiendas de ropa. Otras, como las de telefonía, permanecían cerradas.

Ir a comprar, al menos durante unas cuantas semanas, no será como antes. Las medidas de higiene y seguridad marcarán nuestro paso por las tiendas. Marina, de la óptica Solvisión, explicaba que «a algunos clientes les cuesta entender que no pueden tocar las gafas. Quien quiera probarse unas me las tiene que pedir a mí. Yo las desinfecto, se las dejo y después, una vez probadas, vuelvo a limpiarlas», comentaba esta dependienta de un local que, de momento, tiene limitado su aforo a ocho personas.

Dispensadores de hidrogel

La Fira Centre Comercial ha cuidado hasta el más mínimo detalle para que sus visitantes tengan siempre a mano un dispensador de hidrogel. Por eso, en los pasillos y zonas comunes es fácil encontrarse con estos botes. No obstante, algunas tiendas también tienen en su puerta esta solución desinfectante, por lo que también fue habitual ver ayer a personas limpiándose las manos antes de entrar en algún comercio.

El mediodía se echaba encima y parecía que el movimiento de visitantes también iba a más. En la puerta que da a la avenida de Sant Jordi, una joven con un chaleco identificativo se ofrecía para informar a los visitantes que requiriesen sus servicios. Mientras, dos empleadas de comercios distintos se abrazaban efusivamente –olvidando por unos segundos la distancia de seguridad– después de semanas sin verse. El latido de La Fira, y poco a poco el de Reus, empezaba a escucharse.

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