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«Tener una sede es clave para los vecinos, para fomentar su actividad»

Un estudio sobre el movimiento vecinal dice que el 53% de las entidades necesitan un refuerzo de sus equipamientos

CRISTINA VALLS

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El presidente de la asociación vecinal del barrio Monestir, Alfonso Berbel, en la nueva sede que prevén estrenar en septiembre. foto: A.Mariné

El presidente de la asociación vecinal del barrio Monestir, Alfonso Berbel, en la nueva sede que prevén estrenar en septiembre. foto: A.Mariné

La ciudad cuenta con numerosas entidades vecinales cuyos miembros trabajan para mejorar la calidad de vida de los vecinos y vecinas. En este sentido, desde la Federació d’Associacions de Veïns de Reus, su presidente, Marcos Massó, explica que una de las cuestiones más importantes es «tener al alcance un lugar en el que, al menos, se puedan realizar actividades, atender a los vecinos y reunirse», manifiesta.

De hecho y según una diagnosis del movimiento vecinal que presentó hace un par de meses la concejalía de Relacions Cíviques del Ayuntamiento de Reus –en una de sus conclusiones– se aportaba el siguiente dato: el 53% de las entidades vecinales encuestadas necesita un refuerzo de los equipamientos básicos. Dicha diagnosis, de hecho, tenía como objetivo identificar cuáles eran las realidades de los barrios de Reus y actuar.

En esta línea, Massó dice que, a día de hoy, aún hay asociaciones que «no tienen una sede social en la que hacer reuniones y, en su defecto, van al bar o la cafetería más cercana», dice. Eso «impide poner en marcha proyectos; sin sede no pueden dejar material de la asociación, no pueden tener ordenadores ni realizar, si quieren, un taller. Muchas entidades tienen una sede gracias a la ayuda del consistorio», destaca.

Desde el barrio Jardins de Reus, su presidenta, Amaia Magallanes, cuenta que «nosotros no tenemos ningún espacio social, tenerlo vale mucho dinero, pero es que existe el agravante de que no tenemos sitio». Dice que otros barrios tienen módulos prefabricados, que «permiten realizar actividades, aunque la pandemia lo haya pausado todo». «Nosotros, cuando tenemos que reunirnos lo hacemos en un bar o en un aparcamiento. También utilizamos el centro cívico más cercano», prosigue.

Por su parte, desde el barrio de Pelai, el presidente de su asociación, Andrés Delgado, aún recuerda cuando parecían estar más cerca de tener un local: «Fue entre 2010 y 2011, nos hicieron firmar un convenio en el que se decía que se nos daría un módulo; fue algo que cerramos cuando Lluís Miquel Pérez se marchaba y entraba Carles Pellicer al gobierno. Tanto la Urbanització Blancafort como nosotros reflejamos dicha necesidad». El tiempo pasó y sólo la primera obtuvo un espacio. «A día de hoy, el material de la asociación está repartido entre miembros de junta y lo de la sede lo damos por perdido. Priorizamos cuestiones de vía pública», hace saber.

Compartir e independizarse

Hay entidades vecinales en la ciudad que, incluso, han compartido durante un tiempo la sede. Algo que relata el presidente de la asociación vecinal del barrio Monestir, Alfonso Berbel. «Hubo un tiempo y como es sabido, compartimos la sede con los de La Pastoreta. Quisimos algo más de autonomía e independencia y, por ello, buscamos otro lugar», resume. Desde finales de septiembre de 2020 disponen de un espacio nuevo y prevén inaugurarlo oficialmente este septiembre. «En la sede nueva está, también, la Associació de Gent Gran. Tener una sede es clave para los vecinos, para fomentar su actividad. Somos muy activos, realizamos numerosas iniciativas como jugar al dominó y el baile en línea», completa. Este espacio ha supuesto para la asociación un revulsivo: «Hemos incrementado actividades, siguiendo las normas de seguridad por la pandemia». Entre otras acciones, nombra una actividad que añaden en la que se ejercita la memoria y su «aspiración es ofrecer actividades en las que los más mayores puedan mejorar su bienestar físico». Por el momento, Berbel tiene contabilizados 350 socios aproximadamente. «El movimiento de gente es continuo en la asociación y la gente mayor está muy agradecida», se alegra.

La presidenta de la entidad vecinal del barrio Sol i Vista, Ana Belén Castaño, comenta que «a pesar de estar aislados del centro, desde el Ayuntamiento procuran abastecernos con diferentes elementos, como ordenadores, que nos van muy bien para disminuir la brecha digital que sufren personas mayores del barrio y para ayudar a los jóvenes; además, vendrán personas del ayuntamiento a ayudarnos, de esta manera, nos descargarán de trabajo». Considera fundamental tener espacio y en la sede vecinal desarrollan todo tipo de actividades, como el baile. «El deporte también tiene cabida en nuestra programación. Para actividades de verano también nos han dejado usar parte del Estadi municipal de fútbol», declara.

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