«Tengo miedo de contagiar a mi familia»

Temores. Un taxista, una enfermera y un voluntario de Protección Civil comparten la preocupación de infectarse con el virus y poder contagiar a sus seres más allegados

Joan Morales

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El taxista de Reus, David Martínez, protegido con una mascarilla y una mampara dentro de su coche. FOTO: A.Mariné

El taxista de Reus, David Martínez, protegido con una mascarilla y una mampara dentro de su coche. FOTO: A.Mariné

David Martínez (taxista), Francisco Cano (voluntario de Protección Civil) y una enfermera del Hospital Sant Joan de Reus que prefiere mantener su nombre en el anonimato no se conocen de nada. Comparten pocas cosas en común, al margen de vivir y trabajar en la misma ciudad (Reus), pero entre éstas hay una que -en medio de esta crisis sanitaria que estamos viviendo- los equipara: vivir con el miedo de poder contagiar a sus familias con el maldito Covid-19.

Tienen contacto diario con el exterior -en el caso de la enfermera directamente con enfermos positivos de coronavirus- e intentan gestionar el temor de contagiarse ellos y, lo que es peor, transmitir la enfermedad a sus más allegados. «Estoy en la calle desde el primer día y siempre con miedo. Casi todos los servicios que hago, que son muy pocos, son para ir al hospital. Llevas a clientes atrás y miras por el retrovisor y ves que ellos también te mira y se respira un ambiente tenso», explica David, quien reconoce que «desde hace una semana trabajo un poco más tranquilo porque hemos instalado mamparas en los taxis».

«No pienso en que yo me pueda contagiar, sino en que podrían ponerse malos mis hijos o mi marido por mi culpa», explica una enfermera del Hospital Sant Joan de Reus

Las medidas de limpieza e higiene son extremas, como desinfectar el coche después de cada servicio, o dejar la ropa que ha tenido contacto con el exterior en el garaje al llegar a casa, «pero siempre tienes el temor de poder contagiar a tu familia», en este caso su pareja y un hijo en común que tienen de dos años.

Sensaciones idénticas son las que siente la enfermera del Hospital Sant Joan de Reus, quien explica que «las primeras semanas fueron estresantes. Ahora se ha normalizado todo un poco e intento pensar que este es un virus más, como oro, pero luego –al ver la realidad en tu trabajo- te das cuenta de que no es así y vuelven los miedos».

Esta sanitaria también ha intensificado sus medidas higiénicas para intentar evitar contagiarse. «Siempre me había duchado al llegar a casa, pero desde que pasa todo esto lo hago en el trabajo cuando acaba mi turno. Cambia la sensación y psicológicamente te subes al coche limpia, como si ya no te llevases nada a casa», explica. Una vez en casa, después de una guardia, se repite la misma rutina: «Lo primero que hago es quitarme los zapatos y dejarlos en la galería y me lavo las manos. La ropa interior, que es la que ha estado en contacto con la ropa de trabajo, la lavo a 60 grados, pero la otra no», comenta, para añadir que «en casa, en las zonas comunes, hemos intensificado la limpieza con lejía».

Los temores a estar infectado y transmitir el virus a la familia son inevitables. «Tengo miedo. Hace unas semanas tuve febrícula y me hice la prueba del Covid-19 y salió negativa. Claro que vas con miedo, pero por lo que le pueda pasar a tu familia. Yo no pienso en que me puedo contagiar, sino en que podría ponerse mala mi familia por mi culpa. Piensas más en los demás que en ti», asegura esta enfermera que vive con su marido y dos hijos pequeños, a los que -a pesar de estos miedos «no he dejado de abrazar y besar».

Culpabilidad

A Francisco Cano, voluntario de Protección Civil de Reus, también le persigue «el sentimiento de culpabilidad de que puedas contagiar a tu familia». Este joven de 22 años vive en pareja pero desde que estalló la crisis sanitaria se fue a vivir a casa de sus padres «para minimizar los riesgos» hacia su mujer. Francisco desarrolla su labor como voluntario de Protección Civil con todas las medidas de limpieza e higiene, pero eso no quieta que «esté preocupado, porque por mucho que mis padres y mi hermana respeten el confinamiento, yo salgo a la calle y puedo contagiarlos». Francisco coincide con el taxista y con la enfermera en la empatía hacia sus seres queridos. «Es más la preocupación de no contagiar a tu familia que no que tú te pongas enfermo. Tengo 22 años, soy joven y no tengo tanto riesgo, pero me sabría mal contagiar a mis padres.

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