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Tres perros atacan a varias personas en los alrededores de una masía en Reus

Los hechos han sucedido en el Camí de la Font de Carbonell de Reus y las víctimas han interpuesto denuncias

MONTSE PLANA

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Los perros están en una finca del Camí de la Font de Carbonell. Foto: A.G.

Los perros están en una finca del Camí de la Font de Carbonell. Foto: A.G.

Tres perros tienen atemorizados a ciclistas y a personas que van a pasear por el Camí de la Font de Carbonell de Reus. Han mordido ya a, al menos, tres personas en las dos últimas semanas, una de ellas, una niña de cinco años. Las víctimas ya han ido interponiendo denuncias ante la Guàrdia Urbana de Reus, pero los animales siguen campando por este camino «y estamos ya desesperados», exclaman los afectados.

Los perros pertenecen a una masía ubicada en la parte del Camí de la Font de Carbonell más cercana a la carretera T-11 –a pocos metros del cruce con el Camí del Mas de Valls y el Barranc del Pedret–, pero salen de la finca y se pasean por el camino, «atacando, sobre todo, a gente que va en bici», comentan.

El primer caso se produjo el pasado 13 de septiembre, cuando Susanna Fort y sus dos hijas, de 3 y 5 años, se dirigían al colegio en bici. A la altura de dicha masía –que estaría ocupada–, salieron corriendo dos perros, «tiraron al suelo a mi hija mayor, recibió dos mordidas y se fueron», cuenta la madre. Las heridas no eran profundas, pero ante lo sucedido, Susanna llamó a la Guàrdia Urbana –que en ese momento no se personó– para contar la escena vivida y, después, se dirigió a urgencias con la niña. A la mañana siguiente, la madre consiguió interponer denuncia en la comisaría de la policía local. «A partir de aquí, sí que se desplazaron a la zona agentes de la Guàrdia Urbana y sé que consiguieron localizar a los propietarios de los perros y que se les reclamó que vallaran la finca», cuenta Susanna.

Mordedura en la pierna de una niña de 5 años. FOTO: Cedida

Los propietarios instalaron unas vallas y, desde ese momento, los perros desaparecieron del camino, pero sólo durante poco más de una semana. Este pasado domingo, 26 de septiembre, la escena se repitió y un vecino de la zona que pasaba en bici por el camino fue atacado por los animales. Al día siguiente, ayer, volvía a suceder. En esta ocasión, la víctima fue Ana, que vive al principio de este camino. «Fui a andar, como hago cada día, y al llegar a la zona de esta masía, veo que vienen corriendo directos a mi dos de los tres perros. Estaba atemorizada, porque en los últimos días se ha hablado de lo que ha ido sucediendo...», recordaba ayer, pocas horas después del ataque. Ana, que se describe como una amante de los animales, y aunque estaba asustada, optó por quedarse paralizada, sin moverse, «porque pensaba que si me echaba a correr sería peor». Cuenta que uno de los perros se quedó enfrente suyo, «y el segundo me rodeó y me dio una pequeña mordida en el muslo. Después, se fueron». Admite que la herida es pequeña «pero esto es inadmisible». Justo cuando los animales se fueron, Ana cuenta que llegaron a la zona dos personas que iban en bici. Casualmente, eran los padres de la niña de 5 años que dos semanas atrás había sufrido el ataque. «Hemos llamado a la policía, se han presentado agentes, pero nos han comentado que no podían hacer nada...». Fuentes policiales consultadas comentan que los agentes estuvieron realizando vigilancia, pero los perros se mantuvieron en el interior de la finca. Así pues, se asegura que se irán haciendo controles esporádicos del área por si se localizan los perros en el camino, actuar y retirarlos. Según explicaba Ana ayer al mediodía, su intención era ir por la tarde a la comisaría de la Guàrdia Urbana de Reus a denunciar los hechos, presentando el parte del hospital.

«¿Qué más tiene que suceder para que esto se solucione?», se pregunta por su lado Susanna, la madre de la menor, que cuenta que ahora su hija va con miedo por la calle a raíz del ataque. «Lo que queremos es que saquen estos perros de aquí», añade Ana, y es que recuerda que se trata de un camino muy concurrido «sobre todo desde la pandemia», por lo que consideran que es todo un peligro.

«Me duele tener que dejar de andar por este camino porque me encanta. Hay poco tráfico de coches y siempre te cruzas con la misma gente. Es una zona muy bonita, cercana a mi casa, y ahora quizás opto por cambiar de ruta, aunque quiero seguir pasando por aquí... Me duele todo lo sucedido, y más aún porque soy amante de los perros, pero esto no puede ser», relata Ana.

Los afectados, que viven a la zona y transitan habitualmente por este camino, cuentan que hace ya tiempo que estos perros se pasean por sus alrededores. «Pero antes solo ladraban. No iban a más», recuerda Susanna. No obstante, han cambiado de comportamiento desde hace un tiempo y, más concretamente, parece que los meses de verano han sido el punto de inflexión, y han pasado de ladrar a morder.

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