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Un gallo y una animalista protagonizan una escena surrealista en un tejado de Reus

Una joven de 23 años protagoniza una surrealista escena en un edificio de la calle Eduard Toda, cuando se subió hasta el tejado para coger la ave y evitar que terminara en una cazuela. Los Mossos pudieron interceptarla antes de que la endeble estructura se la "tragara". Se resistió, insultó y golpeó a los agentes, que terminaron deteniéndola

Jordi Cabré

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Fotograma de un vídeo casero de la detención en la calle Eduard Toda de Reus. FOTO: Roger #MésquemaiEndavant

Fotograma de un vídeo casero de la detención en la calle Eduard Toda de Reus. FOTO: Roger #MésquemaiEndavant

Una joven de Reus, de 23 años de edad terminó en la tarde-noche de ayer detenida por los Mossos d'Esquadra cuando se resistió, golpeó e insultó a los agentes en una surrealista escena en la calle Eduard Toda.

La joven , de fuertes convicciones animalistas, se subió al tejado de uralita del número 14 de la calle Eduard Toda, un tejado frágil y que a más de 7 metros del suelo había peligro latente de que se rompiera este material y terminara cayendo por un agujero con las consecuencias de una precipitación de esa altura.

La escena movilizó a los Mossos d'Esquadra, a la Guàrdia Urbana de Reus y Bombers. La joven estaba en el tejado detrás de un gallo, un ejemplar que se había escapado de una familia que reside en la zona y que llevaba un par de días molestando al vecindario con su cántico.

El gallo que no sabía bajar de la zona y la tozudez de la joven reusense que quería "rescatar" al ejemplar de ese tejado propició escenas de riesgo encima de la uralita. Mossos intentó convencerla y habló con ella más de una hora. Costó que terminará fuera de la uralita y bajara a un tejado con firme de baldosas y seguro. Se encaró a los agentes les dijo, según cuentan algunas fuentes que prefería la compañía de un animal a la de una persona y otras frases sin sentido que terminaron por aumentar el surrealismo en la escena.

Al final, la joven se encaró y agredió a los agentes, que no tuvieron más remedio que inmovilizarla y detenerla. Terminó acusada d eun delito de desobediencia y otro de atentado a la autoridad.

Y mientras ella iba de camino a la comisaría... el gallo seguía caminando por el tejado. Por la noche se hizo un nuevo intento, sin éxito. Hoy el kikiriki ha vuelto a despertar a parte del vecindario de la calle Eduard Toda.

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