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Un yihadista muerto en Irak vivió dos años en Reus

Su viuda declara que se radicalizó cuando se fue a Terrassa, donde frecuentaba la mezquita

EFE

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Los acusados de integrar la célula yihadista desarticulada en 2015, en la Audiencia Nacional. FOTO: F.Villar

Los acusados de integrar la célula yihadista desarticulada en 2015, en la Audiencia Nacional. FOTO: F.Villar

La Audiencia Nacional escuchó ayer el testimonio de la esposa y el suegro de Abdellatif Ch., el primero de los presuntos miembros de la célula yihadista de Terrassa que viajó a la zona de conflicto y que según la Fiscalía murió en Irak combatiendo con el Estado Islámico. Ambos declararon ayer como testigos durante el juicio contra diez detenidos en 2015 en la operación Caronte, en la que los Mossos d’Esquadra desarticularon una célula que presuntamente planeaba atentar en lugares emblemáticos de Barcelona como el Parlament.

La viuda del yihadista que falleció en Irak luchando en las filas de Estado Islámico declaró que tras casarse en 2008 con Abdellatif en Marruecos se fueron a vivir a Reus, ciudad en la que residieron durante un par de años, en los que el hombre no manifestó signos de radicalización. Desde que se trasladaron en 2010 a Terrassa, Abdellatif comenzó a frecuentar la mezquita y «cambió su comportamiento».

La mujer añadió que su marido le dijo que iba a viajar a Alemania con un amigo pero un día le llamó y le comunicó que estaba en Siria y que no iba a volver.

El padre de esta testigo ha señalado que posteriormente le comunicaron que Abdellatif había fallecido en Faluya (Irak) y recordó que el acusado Taofiq M. le pidió permiso para casarse con su otra hija pero él se opuso porque no quería que «le pasase lo mismo» con el marido que a su hermana. 

La sesión del juicio

Por otra parte, un ciudadano musulmán declaró ayer como testigo protegido en el juicio. Aseguró que se separó de la célula de Terrassa porque «querían hacer la yihad en España» con atentados y un secuestro para financiarse.

Según la Fiscalía, la célula se creó a principios de 2014 y se denominó «Fraternidad islámica. Grupo para la predicación del yihad», la mayor parte de sus integrantes residían en Terrassa (Barcelona) y supuestamente iba a secuestrar a una mujer para decapitarla al modo de Dáesh y colgar las imágenes en Youtube de forma inminente lo que precipitó las detenciones en abril de 2015.

El testigo protegido, que declaró sin poder ser visto por acusados y público, explicó que decidió apartarse del grupo cuando detuvieron en Bulgaria a tres de los acusados que supuestamente se dirigían a Siria para combatir con el Estado Islámico.
Preguntado por la fiscal por qué decidió colaborar y contar todo lo que presenció a los Mossos d’Esquadra en marzo de 2015, contestó: «Porque estoy en contra de todo esto ya que nos hace daño también a los musulmanes».

El testigo protegido recordó que el presunto líder de la célula, Antonio S.M., uno de los españoles conversos al islam acusados, le entregó un folleto sobre la Fraternidad Islámica, que él rompió. Agregó que Antonio S.M. le dijo que quería crear una célula y que iba a contactar con alguien en Siria para cometer atentados en España, así como que tenía un amigo en Sabadell que podía proporcionarle armas y granadas.

El testigo protegido relató que conoció a los acusados del entorno de la mezquita de Terrassa y comentó que tenían una «idea violenta del islam». Recordó que en una reunión en la peluquería de Barberá del Vallés en la que trabajaba Antonio S.M. plantearon secuestrar a la directora de una sucursal bancaria con el objeto de obtener dinero «para hacer algo en España».

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