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Una explosión de color

La Plaça Ramon Amigó, del Parc Mas Iglesias, se quedó pequeña ayer con más de un centenar de personas para celebrar la Fiesta de la Primavera, la 'Holi Party'

Cristina Valls

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El momento de la explosión del polvo de colores fue el instante estrella más esperado. Foto: Alba Mariné

El momento de la explosión del polvo de colores fue el instante estrella más esperado. Foto: Alba Mariné

La primavera llegó a la ciudad ayer sábado en forma de polvo de colores, baile, música y mucha diversión. La celebración de la Holi Party, una vez más, hizo que muchos curiosos se acercaran hacia el lugar fijado. La plaza Ramon Amigó, del Parc Mas Iglesias, pronto quedó diminuta en relación a la cantidad de gente que acudió a la llegada de la nueva estación. La cantidad de visitantes pudo ascender holgadamente a más de un centenar. Y es que la moda de hacer estallar paquetes de polvo de colores se le antoja a todo el mundo como algo «obligatorio». Así lo ilustró el dialogo de dos amigas: «Se tiene que hacer sí o sí o, al menos, lo tienes que probar una vez en la vida», recomendó una de ellas momentos previos a ‘la explosión’.

La celebración, como siempre, toca el tema cultural, ya que se descubre la cultura de la India. De hecho, una de las actividades que encabezaron el programa incluía una jornada de puertas abiertas al Templo Sikh del barrio, donde dicha comunidad religiosa abrió las puertas de su recinto sagrado realizando una visita histórica sobre los orígenes, creencias y convivencia de la comunidad implantada en la actual región del Punjab –presente en la India y Pakistán–. «Este acto promete enriquecernos a nosotros mismos descubriendo la cultura india y de esta manera eliminamos barreras», se dijo para coronar la presentación del espectáculo de danzas.

¿Cuándo llegará el polvo?

A pie descalzo y a pleno sol fueron pasando por el escenario los diferentes equipos de bailarines que, aparte de lucir despampanantes vestidos de lentejuelas, aguantaron estoicamente el ritmo continuo de baile con una exposición larga al sol. La recepción del público con el baile fue de lo más exquisita. Uno de los colectivos asistentes más implicado en coreografía fue el de unas adolescentes de procedencia hindú quienes improvisaban de una forma muy resuelta una serie de pasos que nadie diría que estuvieran privados de ensayo. Después de un tiempo atendiendo el espectáculo de danza, más de un participante empezó a romper su paquete de polvo de color antes de la cuenta atrás. La panorámica era de lo más variopinta. Gente coloreada por doquier intentando inmortalizar el curioso e irisado momento con el teléfono móvil. «¿Cuándo llegará el polvo?», preguntaron una y otra vez diferentes jóvenes a los organizadores. Y es que el momento de la explosión llegó en formato fin de año, como con la prisa de la ingesta de uvas al recibir la nueva entrada de año. «Tres, dos, uno...¡COLOR!», se gritó en un caos de polvo, confusión y efusividad.

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