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Una lluvia de caramelos inunda Reus por la llegada de los Reyes Magos

La cabalgata de ayer viernes llenó las calles de la capital del Baix Camp con muchas familias y grupos de amigos de lo más preparados para cazar al vuelo cuantos más dulces mejor

Cristina Valls

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Los colores y los dulces fueron los protagonistas de la gran fiesta en el marco de la celebración de la cabalgata de los Reyes Magos. FOTO: Alba Mariné

Los colores y los dulces fueron los protagonistas de la gran fiesta en el marco de la celebración de la cabalgata de los Reyes Magos. FOTO: Alba Mariné

La ilusión por la llegada de los Reyes Magos fue tema de conversación durante la tarde de ayer incluso en los autobuses, quienes al tomar rutas alternativas se despidieron de los usuarios recordándoles la ruta. Cerca de las 19 horas, las calles del centro de la ciudad de Reus ya empezaron a acoger familias y grandes grupos de adolescentes preparados para la gran recogida de caramelos.  Incluso los más expertos se trajeron el paraguas de casa para cazar aún más. Otros, dispuestos justo a primera fila, se abrieron paso con gruesas bolsas de plástico abiertas de par en par

Pero las zonas clave del recorrido de Sus Majestades no fueron las únicas que estuvieron repletas de gente, también lo estuvo el resto de la ciudad en el último día de compras. Los comercios, llenos a rebosar, atendieron a destajo a una gran cantidad de clientes, quienes para ahorrar tiempo pedían envolver sus obsequios al instante.  

La aparición de los Reyes Magos en su carroza fue el momento culminante de la cita. FOTO: A. Mariné

La llegada de cada vez más carrozas se hizo efectiva al completo llegadas las 19.30 horas, cuando las masas de gente ya ni siquiera ofrecieron un espacio para el movimiento. La caída de caramelos inundó la ciudad y convirtió a los asistentes en expertos. Muchos se lo tomaron muy en serio. «¡Mira, yo he conseguido muchos!», le dijo un niño a sus dos amigos alzando una gran bolsa transparente. Por su parte, éstos se lamentaron, pero con una sonrisa, el primero los tranquilizó y, con un resuelto «tranquilos, si los juntamos todos, tendremos más», se resolvió el asunto. 

La vista de los más pequeños, a los hombros de los padres, fue de las más privilegiadas. FOTO: Alba Mariné

Poder visualizar con facilidad el desarrollo de la cabalgata se convirtió en toda una filigrana para muchos, ya que si no era sobre los hombros de los padres, lograr ver el recorrido era casi imposible. Algunos de los asistentes, incluso, aprovecharon a verlo a través de las pantallas de móvil que se consiguieron alzar más alto. 

El grupo que acompañó a Sus Majestades, también a caballo. FOTO: A.M.

Por otra parte, la decoración de las carrozas fue objeto de mucha expectación. Entre las más aclamadas en la plaza del Pintor Fortuny, hubo una que lucía una gran luna con colores pastel. Junto a esta, hubo otra que desató los gritos de los más pequeños, pues se encontraba a rebosar de regalos. La aparición de los Reyes fue uno de los momentos culminantes de la noche. Cuidadosamente arreglados con trajes de los más llamativos, lanzaron orgullosos y con mucha energía, grandes puñados de caramelos.

Cada uno de ellos iluminó de colores las caras de los pequeños, quienes recibieron la ayuda de sus padres para recoger todos los dulces. La calle Sant Joan también acogió centenares de personas. Allí, cerca del Tomb de Ravals, los pajes pudieron lucirse y los caballeros pudieron saludar también a los espectadores más privilegiados, aquellos que estuvieron situados en los balcones. 

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