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Una mujer de 53 años, arruinada, vive en su coche desde hace casi dos años

Los años han llevado a esta vecina de Reus a pasar de una vida normal a una situación impensable para ella. Sin casa y sin trabajo pide una segunda oportunidad
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Con el vehículo intenta desplazarse a otras ciudades para que no descubran que vive en el interior. Foto: P. ferré

Con el vehículo intenta desplazarse a otras ciudades para que no descubran que vive en el interior. Foto: P. ferré

En ocasiones la vida es muy caprichosa y el destino depara situaciones inimaginables. Esto es lo que le ha ocurrido a una vecina de Reus de 53 años de edad (quien prefiere no desvelar su identidad) y cuya situación personal ha dado un giro de 360 grados. «Hace un año y ocho meses que vivo en mi coche porque después de separarme de mi marido me quedé sin nada», explica. Se ha quedado arruinada. «Mi marido y yo teníamos un restaurante en Cambrils y arrastrábamos una situación personal muy complicada. Hasta que un día decidí separarme y él desapareció con todos los ahorros de la familia», asegura esta vecina de Reus, que antes vivía de alquiler en un piso del Passeig Prim.

Durante un tiempo pudo salvar la situación viviendo en una casa de unos amigos, junto a sus dos hijos gemelos, quienes actualmente tienen 21 años. «Por fortuna ellos viven con otra persona, quien se ofreció a ayudarnos, les paga los estudios y les da un hogar donde vivir», explica esta madre, para quien «lo más grave de todo es que no puedo estar con ellos, porque no tengo ni una casa ni un trabajo».

Por esta razón, en la medida de lo que puede, se desplaza con el coche de Reus a Tarragona, para verlos. «Intento no dejar el vehículo muchos días en el mismo sitio para que no detecten que duermo en el interior», afirma y añade que «el vehículo es lo único que no me ha podido quitar mi marido».

Leer, escuchar música y dormir, así transcurren las 24 horas del día para esta madre de 53 años. «Nunca me imaginé que podría ocurrirme algo así, porque tenía dinero suficiente para poder vivir cómodamente», lamenta y reconoce que «me quedaré tranquila cuando pueda devolver hasta el último euro de dinero que me han dejado las personas que me han ayudado en estos últimos años».

Llevar un año y ocho meses durmiendo en el coche le ha perjudicado la salud. «Tomo pastillas para calmarme y otras para dormir. Tengo reconocida una minusvalía del 33% y solicité una revisión porque mi salud ha empeorado, pero no he recibido ninguna respuesta», asegura.

«Todo el mundo con quien hablo me da esperanzas pero nunca llega el día. Yo insisto pero se me quitan de encima con buenas palabras», explica esta vecina de Reus, cuyos ingresos son prácticamente nulos, la única esperanza que le queda es que en los últimos meses ha podido trabajar y dentro de poco cobrará, por un mes, la ayuda de 426 euros. «Siempre me dicen que soy demasiado mayor para trabajar, pero yo me siento con fuerzas y capacitada», asegura. Busca un empleo de cocinera o camarera. «Es a lo que me he dedicado toda la vida y sé que valgo para ello», afirma. Por esta razón confía que el 2015 le devuelva la esperanza. «He llamado a muchas puertas y muchas se han cerrado, pero espero que el próximo año alguna se abra», concluye esta vecina de Reus.

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