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Una nueva técnica evita extirpar todos los ganglios en cánceres de mama

El TAD marca el ganglio axilar afectado para después quitar sólo este y evitar complicaciones postoperatorias

Joan Morales

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La ginecóloga Esther Aguilar, junto a la máquina que se utiliza para aplicar la técnica del TAD. FOTO: ALBA MARINÉ

La ginecóloga Esther Aguilar, junto a la máquina que se utiliza para aplicar la técnica del TAD. FOTO: ALBA MARINÉ

Mejorar la calidad de vida y el postoperatorio de aquellas mujeres que sufren cáncer de mama y han tenido que ser intervenidas quirúrgicamente para quitarle algunos de los ganglios afectados por la enfermedad. Este es el gran beneficio que busca la nueva técnica que se aplica desde hace un año en el Hospital Sant Joan de Reus, gracias a la coordinación entre diferentes servicios (Ginecología, Oncología, Radiología, Anatomía Patológica y Medicina Nuclear) y que pretende evitar que a muchas de estas enfermas se les tenga que hacer una linfadenectomía, es decir un procedimiento quirúrgico en el que se extraen los ganglios linfáticos y se examinan para determinar si contienen cáncer.

La nueva técnica, conocida como TAD (Targeted Axillary Dissection), ha empezado ya a dar sus primeros resultados y, hasta el día de hoy, ha tenido un éxito del 50% ya que a dos de las cuatro mujeres a las que se la aplicado no ha sido necesario hacer una linfadenectomía. Esther Aguilar, ginecóloga del Hospital Sant Joan de Reus, explica que «se calcula que un 20% de las pacientes de cáncer de mama tienen los ganglios axilares afectados. En estos, hasta hace poco primero se aplicaba un tratamiento de quimioterapia y después se le practicaba una linfadenectomía, es decir se le quitaban todos los ganglios».

Lo que ocurre es que algunos estudios han demostrado que uno 40% de estas mujeres, al acabar la quimioterapia se le habían curado los ganglios y no sería necesaria la linfadenectomia. Además, el hecho de quitárselos comportaba una secuelas importantes. «Ahora, con la aplicación del TAD conseguimos tener localizado el ganglio afectado para, una vez acabada la quimioterapia, quitar sólo ese, además del ganglio centinela, que siempre se quita», explica Aguilar. Para conseguir este objetivo, y con la intervención del servicio de Medicina Nuclear y del radiólogo, antes de comenzar el tratamiento de quimioterapira se marca el ganglio afectado con un clip. Eso significa que, posteriormente, la intervención quirúrgica podrá afinar mucho más y extirpar únicamente este ganglio, además del centinela. Las grandes beneficiadas de la aplicación de esta técnica son las pacientes ya que «cuando se quitan todos los ganglios (linfadenectomía) existe un mayor riesgoquirúrgico. Además también se produce braquidemia, es decir la hinchazón del brazo con el paso de los años. En cambio, si se tiene localizado el ganglio afectado se extirpa solamente este y la paciente gana considerablemente en calidad de vida», comenta Ester Aguilar, quien insiste en que «la aplicación del TAD y los beneficios que estamos consiguiendo en el tratamiento del cáncer de mama es posible gracias a la coordinación de diferentes servicios e implica a mucha gente. Desde el radiólogo que marca el ganglio afectado, hasta el patólogo que lo analiza con más cariño».

Aunque hasta ahora solamente se ha aplicado a cuatro pacientes, Esther Aguilar explica que «la aplicación de esta nueva técnica irá a más en los próximos meses, por lo que las mujeres beneficiadas también se incrementarán».

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