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Una veintena de calles de seis zonas de Reus aún tienen cableado eléctrico antiguo

Los vecinos piden, «por estética y por seguridad», soterrar o grapar las líneas que ahora están en palomillas y postes

MÓNICA PÉREZ

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El Carme, donde aún hay palomillas, está en proceso de renovación de las línieas. FOTO: ALBA MARINÉELEMENTOS PREPARADOS PARA EL CAMBIO DE SISTEMA. FOTO: A.M.

El Carme, donde aún hay palomillas, está en proceso de renovación de las línieas. FOTO: ALBA MARINÉELEMENTOS PREPARADOS PARA EL CAMBIO DE SISTEMA. FOTO: A.M.

Una veintena de calles, repartidas en seis zonas, todavía tienen cableado eléctrico aéreo con palomillas sobre las fachadas de edificios o sostenido por postes en las aceras. Se trata, tal como detallan fuentes de Endesa, de aproximadamente tres kilómetros de instalaciones de este tipo que siguen vigentes en el núcleo urbano de Reus. La cifra se corresponde, en global, con un 4% de la red de baja tensión del municipio. La compañía actúa en la vía pública «o bien cuando los ayuntamientos nos lo piden, a menudo dentro de un marco urbanístico que estén ejecutando; o a iniciativa propia, como parte de nuestras inversiones anuales, para ir soterrando o grapando a las fachadas líneas eléctricas de baja tensión». También interviene si hay deterioro. Los barrios que aún conservan estos sistemas piden que «por estética y por seguridad, los cables se entierren o se grapen». Lamentan que «están obsoletos» y que «a veces, ocasionan problemas». Fuentes municipales indican que «la sustitución de estas líneas se va incorporando a los sucesivos planes de inversiones del Ayuntamiento».

En el barrio del Carme se inició hace unos meses una renovación de las líneas que ahora «está a medias y esperamos que continúe pronto». El presidente de la Associació de Veïns L’Harmonia, Josep Machado, explica que «los cables antiguos chispean, especialmente los días de viento, y había habido algún fuego, cosa que nos preocupaba». Por eso, «hace tiempo hablamos de esto con el alcalde y, al parecer, él se puso en contacto con la empresa eléctrica y a los pocos días hubo cambios en algunas calles». Eso fue «más o menos en 2019», pero «luego nos dijeron que, por la pandemia, había quedado parado y esperamos que se retome porque aún hay lugares como Arquitecte Caselles o Closa de Freixa donde se tienen que cambiar las líneas, que están en palomillas». Machado precisa que «por ejemplo, en la calle Baix del Carme hay un transformador con los cables atados, que son los que en breve se tienen que desplegar, los nuevos». De hecho, «hace algunos días que preguntamos a los operarios y nos dijeron que está pendiente». En el Carme «teníamos cables que eran de cuando la guerra, muy finos, como alambres». A los vecinos « les molesta abrir la ventana y encontrarse con eso, y quieren más seguridad», concluye el presidente de L’Harmonia.

Instalaciones con postes se encuentran también en algunas calles del barrio Montserrat. «Tendrían que desaparecer ya», valora el presidente de la asociación de vecinos, Domingo Martínez, que expresa que «al final, con tantos cables por arriba, entre los de la luz y los del teléfono, esto parece una verbena». Si se soterrasen, «el barrio tendría otro aspecto y, además, ganaríamos seguridad». Martínez apunta que «muy cerca de nosotros, a unos 500 metros, el Ayuntamiento está levantando aceras y poniendo tuberías nuevas, y se podría aprovechar para seguir hasta aquí y cambiar la instalación».

«Seguramente tener cables colgando no es lo mejor estéticamente», explica Josep Ramon Ferré, presidente de l’Associació de Veïns Reus Nord, que considera que «las compañías tienen que hacerse cargo de estas cosas, de poner al día sus líneas y de que no queden obsoletas como está pasando en algunos puntos». En esta zona se da el caso, por ejemplo, de la calle Santa Helena y su entorno más inmediato, donde el Ayuntamiento prevé llevar a cabo una reforma viaria que dará continuidad a las mejoras ejecutadas en los alrededores durante los últimos años. Entre otras cosas, está contemplado «soterrar el cableado eléctrico en los cruces de las calles». Actualmente hay palomillas. Ferré entiende que «con lo que pagamos por la luz, esto no se debería ir haciendo poco a poco sino que debería ser rápido y los cables tampoco se tendrían que llegar a ver así, sino que debería hacerse una actualización más constante».

Aprovechar otras obras

El Ayuntamiento ha promovido trabajos similares a los de Santa Helena, por ejemplo, en el recientemente reformado Camí de Valls. En otras partes, como la calle Alt de Sant Pere, no llegó a actuar sobre las líneas pese a haber materializado obras en la calle. Encargó el proyecto a Endesa pero después no lo acabó de pagar. En este punto concreto de la ciudad está programado modernizar el sistema de líneas eléctricas a lo largo de 2021.

Grapar o soterrar las líneas mejora el impacto visual y la seguridad, y también puede hacer las calles más accesibles. Endesa aclara que las líneas antiguas «cumplen las normativas como cualquier otra y pasan las pertinentes revisiones periódicas; son tan válidas como las más nuevas». Precisa, también, que «si, por cualquier circunstancia, una línea empezase a dar problemas o tuviese averías recurrentes, se reemplaza».

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