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Una veintena de familias, hartas de sufrir «deficiencias» de luz a diario

La asociación de vecinos asegura que el problema radica en que «no llega la suficiente potencia de luz» a los hogares

Sílvia Fornós

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Los vecinos aseguran que la causa del problema es que «el transformador que da servicio a las últimas casas del barrio es muy antiguo». FOTO: alba mariné

Los vecinos aseguran que la causa del problema es que «el transformador que da servicio a las últimas casas del barrio es muy antiguo». FOTO: alba mariné

«En la época en la que yo empecé a vivir en el barrio se podía entender que la instalación fuera deficiente, pero en pleno siglo XXI no se puede comprender de ninguna manera». Así de tajante se muestra el presidente de la asociación de vecinos del barrio Montserrat, Domingo Martínez. El motivo es que «a una veintena de familias, que viven al final de la línea eléctrica, no les llega la potencia que debería llegarles y que tienen contratada». Asegura que las familias más afectadas son las que residen en las calles de los Pirineus, Sierra Nevada y Alcubierre, en la parte baja del barrio.
La principal causa de esta problemática radica, según el presidente de la entidad vecinal, «en que el transformador que da servicio a este grupo de familias es demasiado antiguo». 
«El problema lo tienen a diario, pero es mucho más grave cuando llega el atardecer. Es el momento en el que los niños salen del colegio y las familias regresan del trabajo a casa, y hay más electrodomésticos conectados, y por lo tanto más consumo de luz en la zona afectada», detalla Domingo Martínez. 

«Peor cuando llueve»  
Manuel y Adoración también viven al final del barrio Montserrat. Conscientes de que «la luz hoy en día es esencial, porque sirve para todo, como lavar la ropa, cocinar o ver la televisión», no entienden cómo se producen problemas constantes en el suministro. «Podemos estar tranquilamente en casa y de repente quedarnos sin luz, y estar tres o cuatro horas sin suministro», explican. 
Aseguran que «cuando llueve, la situación todavía es peor, porque los problemas con el suministro y los cortes son más constantes». 
María del Mar también es una de las afectadas. Regenta la tienda Ca la Mari. Entre los últimos problemas recuerda que «en Nochebuena se me estropeó la nevera de casa por culpa de las deficiencias de luz». Rememora que «quince días antes estuvimos con subidas y bajadas constantes de tensión, que fue lo que acabó por estropear el electrodoméstico». Esta vecina asevera que «los problemas los tenemos a diario. Nos quedamos con la luz al mínimo, como si estuviéramos alumbrados con velas». 

Más atrás en el tiempo, María del Mar recuerda que «hace dieciocho años ya tuve el mismo problema con la compañía por la falta de potencia en el suministro». «Instalé un aire acondicionado de 3.500 frigorías y no funcionaba correctamente. Después de remover un montón de papeles conseguí que la compañía me hiciera caso». 

Las deficiencias llegan a la carnicería Katy. FOTO: a. mariné


Esta vecina relata que desde la empresa vinieron a ver la instalación, pero «me dijeron que no podían darme más potencia porque el transformador que tenemos es muy viejo y si me daban más fuerza a mí, que estoy final de la línea eléctrica, las primeras casas se iban a achicharrar». 
En aquella época, la respuesta de esta vecina del barrio Montserrat fue contundente: «Les dije que me había comprado un aire acondicionado para utilizarlo, no para tenerlo colgado como un cuadro. Al final me hicieron un apaño». 

Negocios afectados
María del Mar lamenta que esta situación le perjudica tanto personalmente como profesionalmente. «Durante el día vamos tirando, pero por la tarde la situación es insostenible», asegura. 
Semejantes dificultades tiene Fernando en la carnicería Katy. «Llevamos muchos años con el mismo problema. Cuando llega el frío no llega la potencia contratada ni por asomo», relata este vecino del barrio Montserrat. Añade que esto supone que «ni el microondas va bien, ni los motores de las neveras y mucho menos los aires acondicionados con bomba de calor». Sus problemas se agravan en el negocio que regenta. «Los motores quieren arrancar, pero es imposible por la falta de potencia y las deficiencias de la línea eléctrica.

En la tienda Ca la Mari también sufren problemas. FOTO: a. mariné

Cuando hay un problema la compañía se lava las manos, porque dice que los motores tienen que tener unos protectores pero, aunque los tengan, si primero la potencia es baja y luego sube de golpe se acaban estropeando igualmente», relata. 
Los vecinos del barrio también llevan años advirtiendo que la instalación eléctrica no es la adecuada. «La instalación eléctrica está en muchos puntos del barrio echa polvo. Parece un circo con todos los cables colgando y que van de un lado a otro», asegura el presidente de la asociación vecinal. 

Reitera que «desde la entidad hemos intentado, en varias ocasiones, que la compañía mejore la instalación del cableado eléctrico, pero seguimos esperando». Asimismo, Domingo Martínez insiste en que la reclamación es urgente. «La respuesta que siempre obtenemos es que ya lo mirarán. Y llevamos años esperando», lamentan los vecinos del barrio Montserrat.

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