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Unos 10 refugiados de Reus buscan un piso de alquiler 

Tras llegar a Reus hace unos seis meses, los migrantes de Open Arms deben empezar la segunda fase del proyecto que implica dejar atrás la casa de acogida y empezar a vivir solos para lograr autogestionar el dinero que reciben

Carla Bergadà

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Elvis y Joel acompañados de Óscar Revilla, de CEAR y Carlota Vendrell, de Reus Refugi.  FOTO: alba mariné

Elvis y Joel acompañados de Óscar Revilla, de CEAR y Carlota Vendrell, de Reus Refugi. FOTO: alba mariné

Joel nació en Camerún hace 22 años. Asegura sentirse «muy muy feliz» y sueña con recaudar dinero para poder ayudar «a mucha gente». El tiempo corre en su contra: el día 1 de marzo tiene que haber encontrado una habitación o un piso para alquilar. Para entonces, se le habrá terminado el plazo máximo para alojarse en el centro reusense de acogida de refugiados en el que vive desde hace seis meses. Llegó hace medio año, junto a una veintena de migrantes más, todos procedentes del barco de Open Arms. Desde entonces, convive con ellos en un centro de acogida gestionado por la ONG Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). 

Ahora, seis meses después, los refugiados —de once nacionalidades distintas, especialmente africanas, y de entre veinte y cuarenta años— deben empezar la segunda fase del programa de acogida que implica alquilar una habitación o un piso y lograr autogestionar el dinero que reciben.

La primera fase del proyecto se desarrolla en el centro y, tras medio año, tienen que encontrar un espacio en el que residir y continuar así con el programa. «Ahora que se ha cumplido el tiempo, estamos en un momento de transición donde todos están buscando cómo poder salir», explicaba Óscar Revilla, de CEAR.

Son unos 25 los hombres que deben abandonar el centro de acogida a primeros de marzo. De ellos, la mitad ya ha logrado encontrar un alquiler y los otros, necesitan hacerlo a contrarreloj. Pronto conseguirán un permiso de trabajo que les permitirá encontrar un empleo pero hasta entonces, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado garantiza el pago de los alquileres a los propietarios que les acepten como inquilinos.

Elvis, de 23 años y nacido en Burkina Faso, ya tiene su habitación en un piso compartido. Su sueño es «poder tener un futuro» y en este tiempo ha sentido «un cambio en su forma de pensar». Llegó a Reus en julio sin saber hablar nada de castellano y ya ha podido estudiar un curso de manipulación de alimentos y de fitosanitarios. «Lo que he encontrado aquí es mucho mejor de lo que nunca pude imaginar», afirmaba con lo ojos repletos de ilusión.

Cualquier trabajo haría feliz a Elvis: «Son personas que van a ayudarme y no sé lo que van a encontrar para mi, no me importaría trabajar en cualquier sitio. Lo que sea, voy a hacerlo». Es una idea que comparte con Joel, que en Camerún vendía coches y estudió electricidad. Y como ellos, todos los refugiados que deben haber encontrado una solución el próximo mes e iniciar una búsqueda activa de empleo tan pronto como reciban el permiso de trabajo, siempre con el respaldo de la entidad. 

Desde CEAR hacen un llamamiento a la ciudadanía para encontrar pisos o habitaciones de particulares en alquiler, que pueden ofrecerse contactando a través del correo electrónico habitatge@cear.es o del 933012539.  

Reus Refugi

La organización reusense inició, hace unos meses, una campaña de difusión ante las dificultades que estaba encontrando para dar con una vivienda en alquiler para los refugiados y viendo que el tiempo se les echaba encima. De hecho, fue una voluntaria de la ONG quien ayudó a Elvis a localizar su nueva habitación.

Carlota Vendrell, de Reus Refugi, detallaba que su apoyo consiste en colaborar con la búsqueda de los pisos. «Llamamos y hablamos con los propietarios. Les contamos que se les pagará cada mes pero muchos piden contrato o nos dicen que ‘no es el perfil’. Es muy complicado», lamentaba. La voluntaria recordaba el caso de Joel: «Habíamos encontrado un piso para él y justo en el último momento, se echaron para atrás».

Los refugiados procedentes de Open Arms no son un caso aislado. La llegada progresiva de migrantes no tiene previsto paralizarse, por lo que desde la ONG recuerdan que siempre seguirán necesitando viviendas para ellos. Cabe recordar que el programa de acogida cuenta en Reus con cinquenta plazas que, a medida que van quedando vacías, vuelven a ocuparse por otras personas  que necesitan el apoyo de CEAR. Así es como, después de que la veientena de refugiados se independice en marzo, la casa recibirá el mismo número de personas que, tras seis meses, volverán a encontrarse en la misma situación que Elvis y Joel.

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