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Vecinos de Immaculada, hartos del incivismo en el exterior de Barraques

La asociación de vecinos de este barrio ha vuelto a trasmitir al ayuntamiento este año sus quejas por la suciedad y el ruido que provocan muchas personas cuando finaliza la fiesta y regresan a casa

Joan Morales

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Imagen de archivo del interior de Barraques la madrugada de la verbena de Sant Joan. Foto: A.Mariné/DT

Imagen de archivo del interior de Barraques la madrugada de la verbena de Sant Joan. Foto: A.Mariné/DT

Las Barraques de la Festa Major han encontrado desde hace años un espacio ideal en el Parc de la Festa para desarrollar una de las fiestas más esperadas, especialmente por la gente joven de Reus, en los días previos a Sant Pere. De hecho, las Barraques se han consolidado, año tras año, consiguiendo atraer a miles de personas que disfrutan de la fiesta, generalmente, con muy pocos incidentes en su interior.

Pero, como ocurre con muchas cosas en esta vida, no siempre llueve a gusto de todo el mundo y los efectos colaterales de un acontecimiento que en cuatro días reúne a unas 30.000 personas acaban perjudicando a aquellos vecinos que residen más cerca del Parc de la Festa, como por ejemplo los del barrio Immaculada.

El comportamiento incívico de algunas personas (da igual que sean una minoría) acaba por desquiciar cada año a los reusenses que viven al lado de las Barraques. Suciedad y ruido son los principales problemas que tienen que sufrir estos vecinos que, un año más, han hecho llegar sus quejas a la Associació de Veïns Barri Immaculada. Su presidenta, Esperanza Torrijos, explica al Diari que «este año hemos vuelto a hablar con el ayuntamiento para expresar nuestra queja, aunque reconocemos que el problema tiene muy mala solución».

Torrijos quiere dejar claro que «no tenemos nada en contra de las Barraques en sí. Sabemos que son cuatro días de fiesta y entendemos que pueda haber música hasta tarde. El problema viene después, cuando la gente sale borracha y algunos la lían porque son unos incívicos».

La suciedad es una de las cruces que tienen que soportar los vecinos. «Orines, vómitos, latas por el suelo, etc. No es nada agradable levantarte por la mañana para ir a trabajar y encontrarte este panorama en la puerta de tu casa o en algunos jardines del barrio», comenta la presidenta de la asociación vecinal del barrio Immaculada.

Torrijos reconoce el trabajo de los cuerpos policiales y que es difícil poder controlar a todos el mundo que ha salido de Barraques y va por la calle, pero le gustaría que se encontrase una solución. «Se ha bajarado la posibilidad de cortar al tráfico las calles del barrio y que los coches se desvíen hacia el polígono Agro Reus, por el Camí del Roquís, pero el problema es que las personas problemáticas van andano y muchas seguirían entrando por nuestro barrio».

Menos actuaciones

A pesar de las quejas y de la percepción de los vecinos, desde el Ayuntamiento de Reus informan que -con el balance del dispositivo conjunto de Guàrdia Urbana y Mossos d’Esquadra de estas Barraques todavía sin cerrar- la percepción es que el servicio preventivo de fuera del recinto ha permitido que este año se hayan realizado menos actuaciones por actos incívicos.

En cambio, y a diferencia de otros años, sí que se ha notado un incremento del número de peleas y agresiones. Al tratarse de una novedad respecto a otros años, desde el consistorio aseguran que la Guàrdia Urbana estará atenta y analizará con los Mossos d’Esquadra por si es necesario adaptar el dispositivo de seguridad en próximas ediciones de las Barraques.

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