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Vecinos de Reus piden el cierre de los jardines para evitar los botellones

El barrio de Mas Vilanova no quiere que se repitan las concentraciones de jóvenes consumiendo alcohol

Marc Càmara

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La tranquilidad que ofrecen estas zonas las convierten en un reclamo para las familias. FOTO: Alba Mariné

La tranquilidad que ofrecen estas zonas las convierten en un reclamo para las familias. FOTO: Alba Mariné

Los vecinos de Mas Vilanova piden al Ayuntamiento que agilice al máximo el vallado de las plazas de la Festa Major y del Seguici Festiu. Ésta fue una de las propuestas aprobadas en el proceso de elección de los proyectos enmarcados en los presupuestos participativos.

Se trata de dos plazas ubicadas en uno de los laterales del Passeig Misericòrdia. Una de ellas alberga una pérgola, y la otra, un pequeño circuito para niños y bicicletas.

Ambas zonas se han convertido en epicentro de la vida social de multitud de familias, que pasan allí las tardes, después que padres y madres hayan recogido a los niños en la escuela. Pero por la noche, también se convirtieron el año pasado en zona de botellón.

La petición de los vecinos de Mas Vilanova busca evitar que, con la llegada del buen tiempo, se vuelvan a repetir los episodios del año pasado. 

Y es que en estas dos plazas, «el  pasado verano, se sucedieron algunos actos incívicos por parte de un grupo de jóvenes», dice Valentín Rodríguez, el presidente de la asociación de vecinos del barrio.

Según explica, por las noches, aprovechando la tranquilidad que ofrecen las dos zonas, «se reunían y hacían botellones hasta altas horas de la noche». Según los vecinos, algunos días incluso se consumían drogas

De hecho, durante una de las actuaciones de la Guàrdia Urbana en la zona, «se comprobó que había habido hasta venta de drogas», dice Valentín Rodríguez.

El miedo a que vuelvan a repetirse los incidentes del año pasado ha llevado al vecindario a pedir que se agilicen los trámites pertinentes para colocar cuatro puertas que permitan cerrar los espacios durante la noche. Según Rodríguez, «se conseguiría lo mismo que con el Mas Vilanova. Ahora en ese espacio, un empleado municipal cierra la verja cuando se hace de noche y nadie entra. Por la mañana vuelven a abrir la zona a la comunidad». 

Según los vecinos, cuando se hicieron las obras de vallado del Mas Vilanova «se hizo un proyecto para vallar toda la zona». Así pues, según Valentín Rodríguez, «solamente haría falta recuperar ese proyecto». 

El vecindario decidió proponer el cierre de las dos plazas durante el proceso de los presupuestos participativos. Fue precisamente ésta una de las propuestas seleccionadas por los miles de ciudadanos que ejercieron su derecho a voto. 

Un verano de infierno

Según cuentan los vecinos, los incidentes el año pasado empezaron de forma tímida. Primero, los jóvenes jugaban a la pelota hasta altas horas de la madrugada. «El problema era que, de vez en cuando, la pelota caía en el jardín de un vecino. Entonces ellos saltaban las verjas e invadían la propiedad privada». Luego, en los encuentros, «empezaron a correr el alcohol y las drogas».

El mes de setiembre, los vecinos se reunieron para estudiar posibles soluciones. Los presupuestos participativos fueron la oportunidad de aplicar una de ellas. 

«Durante el invierno no hay nadie allí durante las noches», dice Valentín Rodríguez, «lo que no queremos es que con el verano vuelva a ocurrir». 

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