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Vecinos del barrio Gaudí de Reus piden más control de los pisos de Habitatge

Denuncian amenazas y problemas de convivencia con inquilinos de dos bloques

MÓNICA PÉREZ

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Un incendio quemó, hace poco, cañerías de uno de los edificios y los propietarios lo atribuyen a una colilla tirada por la ventana. FOTO: DT

Un incendio quemó, hace poco, cañerías de uno de los edificios y los propietarios lo atribuyen a una colilla tirada por la ventana. FOTO: DT

Vecinos del barrio Gaudí reclaman a Habitatge de la Generalitat que afine los criterios de entrega de los pisos que gestiona en la zona. Residentes en el bloque rojo y el amarillo, en la avenida de Barcelona, se quejan de «amenazas, incivismo y problemas de convivencia» vinculados a algunas de estas viviendas y piden «que se mire bien que las que entren en ellas sean familias que lo necesiten y que lleven un día a día normal en la comunidad, tal como lo hacemos todos». Alertan de que ciertas conductas de los inquilinos «resultan peligrosas» y, por eso, quieren que Habitatge «haga un seguimiento más cercano» y, «si es necesario, retire el piso a quien no se comporte».

Hace algunas semanas, el edificio sufrió un incendio focalizado en el patio de luces que afectó a los contadores y que, pese a ser abordado por los propios vecinos, acabó obligando a ejecutar reparaciones para recuperar los suministros. La comunidad tuvo que hacerse cargo de los daños. Uno de los propietarios del bloque, que –igual que el resto– prefiere no hacer público su nombre por temor a represalias, apunta que «por el patio hay quien tira diariamente basura, pelucas y hasta compresas usadas, además de colillas» y relaciona el fuego con un cigarrillo. Apunta que «tuvimos la suerte de que se rompieron las canalizaciones de agua y eso ayudó a apagarlo, pero podría haber sido peor».

Los vecinos aportan denuncias ante los Mossos d’Esquadra por amenazas e intentos de agresión y también una sentencia condenatoria de los Juzgados de Reus, por hechos similares, con fechas de 2020 y 2021. Otro de ellos explica que la inquilina de uno de los pisos de Habitatge «se molestó por el ruido que venía de las obras que estaba haciendo yo en mi caso y bajó a mi puerta con un cuchillo» y otro asegura que por la escalera del bloque en más de una ocasión «han volado vasos contra los que vivimos aquí». Una de las vecinas concreta que «el conserje de la comunidad recoge cada día mucha cantidad de basura, casi un cubo entero, que lanzan por la galería en lugar de tirarla al contenedor, sin ningún sentido, y que se queden restos colgando de las tuberías supone un riesgo». Habla, también, de viviendas reventadas por los inquilinos sociales para colocar en su interior «plantaciones de marihuana». «Lo más frustrante es que los que hemos comprado un piso aquí tenemos que sufrir esto y no nos queda otra», lamenta.

Hasta 3 familias bajo seguimiento

Fuentes de la Agència de l’Habitatge consultadas indican al Diari que actualmente se está haciendo seguimiento a tres familias para garantizar su encaje en la comunidad, y que se está en fase de mediación. Los vecinos del bloque rojo y el amarillo insisten en subrayar que «no tenemos nada en contra de que haya pisos de Habitatge», los cuales cifran en media docena entre los números 9 y 11 de la avenida de Barcelona, que están unidos y sumarían cerca de 200 puertas. Pero, tal como precisan, «sí que tenemos miedo y queremos llevar una convivencia tranquila y normal, tememos que un día pase algo grave porque no de todas las viviendas se está haciendo un buen uso». «Aquí vive gente mayor y también hay niños que no tienen por qué ver determinadas cosas ni estar mal en sus casas», añaden.

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