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Vecinos del barrio Mas Pellicer de Reus tapian varios pisos vacíos para evitar que los okupen

Tienen contabilizadas trece viviendas donde se ha instalado gente de forma ilegal. También hay casos en los que las han realquilado

M. J.

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El presidente de la Associació de Veïns Primer de Maig, Eduardo Navas, mostrando uno de los pisos tapiados de Mas Pellicer. Foto: Alfredo González

El presidente de la Associació de Veïns Primer de Maig, Eduardo Navas, mostrando uno de los pisos tapiados de Mas Pellicer. Foto: Alfredo González

Los vecinos de Mas Pellicer contabilizan trece pisos okupados en su entorno. Es una de sus eternas batallas. Ellos mismos han tomado cartas en el asunto y han tapiado varias viviendas vacías para evitar que nadie se instale allí de forma ilegal. Algunos –y no son pocos– han tenido que marcharse, cansados de la situación. Porque no es fácil de gestionar. Así lo pone sobre la mesa el presidente de la Associació de Veïns Primer de Maig, Eduardo Navas, quien lamenta que se trata de un problema demasiado complejo con el que se ven obligados a convivir desde hace demasiados años.

«Hay un piso donde han intentado entrar cuatro veces. El propietario es Bankia. Y los vecinos se han encargado de tapiarlo. Lo han hecho ya dos veces», apunta Navas, quien señala que «la gente está harta de esta situación y ha ido tomando conciencia».

El fenómeno empezó a detectarse en el barrio hace unos siete años

Contra la okupación ‘salvaje’

El fenómeno, que hoy está tan presente prácticamente en todas partes, empezó a detectarse en este barrio reusense hace unos siete años, explica Navas. «Hay gente que lleva cuatro años viviendo de okupa», subraya. Pero, pese a ser una acción ilegal que, recuerda, no pueden ni deben defender «porque crearía precedente», lo que denuncian desde la entidad vecinal no es la okupación civilizada y por necesidad, «sino la salvaje. Cuando estas personas generan problemas de convivencia con el resto de residentes y se dedican a romper cosas del piso, destrozan la escalera en dos días y todo repercute en el barrio», afirma.

Navas recuerda que, en algunos de los casos donde han logrado desahuciar a los okupas, éstos se han dedicado a destrozar la estancia para evitar que nadie más se instale allí. «A veces lo rompen y se lo llevan todo. Hemos visto algún caso en el que no han dejado ni las tuberías del agua», añade. También se han encontrado con casos en los que, tras okupar un piso, lo han realquilado para lucrarse.

La brigada vecinal

Desde la asociación de vecinos critican que, en general, parece que a las administraciones les va bien que los conflictos se queden concentrados en puntos de la periferia, alejados de las zonas con más movimiento. «Incluso somos los vecinos quienes arreglamos el barrio. Nos organizamos para adecentar y arreglar los desperfectos que se ocasionan. Si no fuera por la gente que se implica, ya no habría barrio», lamenta Navas.

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