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Viaje de Montbrió a Estados Unidos con parada en Amazon

Àngels Ratés. La joven, de 27 años, reside en la ciudad de Seattle y desde hace dos años trabaja como científica aplicada en la multinacional americana

MARC LIBIANO PIJOAN

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Viaje de Montbrió a Estados Unidos con parada en Amazon

Viaje de Montbrió a Estados Unidos con parada en Amazon

La historia de Àngels Ratés (Montbrió 1992) puede significar un espejo para cualquier chica que pretenda cumplir sus sueños, a pesar de las dificultades que entraña el camino. Salió de Montbrió para estudiar la licenciatura de Ingeniería de Telecomunicaciones, justo después de pasar con nota la formación inicial académica en el instituto del pueblo y, luego, en el IES Joan Guinjoan de Riudoms. En Barcelona, experimentó su primera expansión hacia la independencia. En realidad, la vida de esta joven de 27 años ha vivido en continuo riesgo en la toma de decisiones. Ha preferido abandonar la zona de confort para no estancarse.

Hasta el punto que cuando apareció la oportunidad de realizar el trabajo de final de carrera en Estados Unidos no dudó. Tomó otra determinación crucial. Cruzar el charco con apenas 22 años. En un viaje familiar a Nueva York, en plena adolescencia, se enamoró de la ciudad y de la cultura americana. De ahí su intención de volver al país. «Marcharte tan joven implica que tengas que tomar tus propias decisiones sin la familia y los amigos al lado y eso hace que te conozcas mejor a ti misma», reflexiona la protagonista, en una charla vía conferencia desde Estados Unidos, donde ahora mismo se encuentra.

Amante del arte, sobre todo de la interpretación y del cine, un registro al que no descarta dedicarse en un futuro, Ratés no sólo cumplió con el cometido del proyecto sino que precisó llevar a cabo el Doctorado en inteligencia artificial en Estados Unidos «El sistema educativo aquí, desde mi punto de vista, es muy bueno», añade.

Eligió primero Boston como ciudad de amparo. Actualmente, su rutina diaria la realiza en Seattle, desde donde se mueve también a otros puntos de Estados Unidos siempre que el trabajo lo reclama.

El paso del tiempo le obligó a tramitar todos los visados legales para poder ejercer en el país. Ha pasado por todos. Un pequeño vía crucis. Ha disfrutado del visado de intercambio, del de estudiante, del de trabajo y, gracias ya a su consolidación en la multinacional Amazon, ya dispone del de residencia. Otro pequeño logro personal.

La llegada a Amazon

Acceder a Amazon le costó esfuerzo extra. Se preparó durante nueve meses y 12 horas diarias de estudio para poder controlar todas las entrevistas por las que debía pasar. Ni siquiera la exigencia de las interships la asustó. En septiembre de 2017 inició su primera etapa en Amazon web services. En septiembre de ese mismo año y gracias a la ayuda de Gabriel Blanco, un personaje clave en el ingreso final a la multinacional, obtenía el contrato definitivo. Su cargo actual es de Científica Aplicada y suele desplazarse a Nueva York para encargos laborales.

En la empresa, Àngels Ratés dispone de la posibilidad de trabajar con gente de todas las nacionalidades. Se los ha encontrado también en el país norteamericano. Desde Irán, Pakistán o China por ejemplo. «El contacto con gente tan diversa, de otros lugares que parecen diferentes, te abre la mente y te permite conocer y aprender mucho más. Al final te das cuenta de que todos somos iguales», confirma.

Las oportunidades a todos los niveles que ofrece Estados Unidos han convencido a la joven. «Si sigo aquí es por eso, porque tienes opciones que en Catalunya no puedes tener, sobre todo en trabajo. Por eso mucha gente decide marcharse», confiesa. Su caso no admite sospechas. Ha perseguido sus objetivos con ambición y con apenas 27 años ya dispone de un empleo bien considerado en una de las multinacionales más prestigiosas del momento. «Yo animo a todas las personas como yo que lo intenten, porque vale la pena», reafirma.

En todo caso, su trayecto todavía no ha terminado. La inquietud tanto cultural como vital de Àngels seguramente la llevará a explorar nuevos horizontes en un futuro no muy lejano. Aprender a estar separada de los suyos le ha servido para descubrir mejor sus ambiciones, aunque echa de menos el contacto con su gente, en la villa de Montbrió, donde siguen firmes las raíces de una chica de pueblo que ha logrado subsistir y permanecer en la gran urbe americana. Sin miedos y mucha firmeza, ha dado los primeros pasos hacia una carrera laboral impecable.

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