Volando alto en memoria de los que no llegaron

Visibilizar el duelo gestacional y perinatal es uno de los grandes objetivos del colectivo Dol d’Estels. Ayer se realizó una jornada para recordar a los pequeños

Montse Plana

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Durante la jornada se hicieron talleres, se leyó un cuento y se soltaron globos. FOTO: Fabián Acidres

Durante la jornada se hicieron talleres, se leyó un cuento y se soltaron globos. FOTO: Fabián Acidres

Àlex, Júlia, Marc, Jan, Isaac, Clàudia, Max… y un largo etcétera. Niños que no pudieron saborear la vida. Pero desde ayer sus nombre vuelan alto, escritos en decenas de globos que sus padres, madres, hermanos y abuelos soltaron desde Mas Miarnau, en Reus, en el marco de una jornada de recuerdo organizada por el colectivo Dol d’Estels en el contexto del Día Internacional para la visibilización de la Muerte Gestacional y Perinatal, que se conmemora cada 15 de octubre.

La muerte y el duelo siguen siendo un gran tabú en la sociedad. Más lo es si, además, se trata de una muerte gestacional, perinatal o neonatal. Lo es para la sociedad y también en la administración, dándose situaciones que no ayudan a gestionar el dolor de los padres y familiares. Solo un dato: si el bebé muere antes de los 180 días de gestación (seis meses), los padres no tienen derecho a ningún tipo de baja, «y esto es muy duro, porque has perdido a tu hijo», exclama Carles Sánchez. 

Él y Anna conocieron a su hijo Martí durante 22 días de lucha, pero acabó falleciendo en la UCI. Era su primer hijo y la pérdida les dejó un vacío enorme, con sentimientos de culpa, agravado por la incomprensión generalizada de la sociedad. «Sé que la gente no lo dice con mala intención, pero te comentan cosas como que ‘ya llegará otro’. Incomoda tener a alguien triste al lado, y la sociedad te empuja a pasarlo rápido, pero después de una pérdida necesitas tiempo. Tenías un proyecto, había un nombre, una habitación montada…», describe. Tampoco administrativamente se ponen las cosas fáciles, «y a nivel profesional tampoco se sabe exactamente cómo actuar, porque quizás los protocolos son técnicamente perfectos, pero no a nivel humano. Por ejemplo, por debajo de las 26 semanas, se considera residuo biológico, y los padres tienen que pedir el cuerpo, o poder hacer fotos, las huellas… Son elementos que ayudan a pasar mejor el duelo, pero en muchos casos no se pregunta a los padres, se decide por ellos y después es demasiado tarde», cuenta Carles. 

Al tratarse de una cuestión tabú, es difícil hablar con alguien y ser comprendido, por lo que hace cinco años Carles y Anna decidieron emprender un proyecto para compartir experiencias con familias que hubieran pasado lo mismo. Nació Dol d’Estels. «No se trata de nada terapéutico. Es solo un espacio de encuentro, donde los padres recordamos y compartimos experiencias», señala Carles, que recuerda que es el único colectivo de estas características que existe actualmente en la provincia. Desde su puesta en marcha, han pasado unas 200 familias «porque por desgracia sucede más de lo que se piensa, pero es una cuestión que en muchas ocasiones se lleva en silencio. Hasta que no te pasa, no te das cuenta de la gente de tu alrededor que ha vivido lo mismo». 

El tercer miércoles de cada mes, las familias realizan encuentros y, además, desde 2018 se organiza la jornada del recuerdo, abierta a toda la ciudadanía, y que ayer llegaba a su tercera edición, dado que el año pasado se anuló por la pandemia. El objetivo: visibilizar esta realidad.
A lo largo de la mañana se organizaron talleres, decorando pequeñas piedras que sirvieron para ligar los globos y que no se fueran volando antes de tiempo. También se organizó una pequeña exposición fotográfica con textos de recuerdo, y Àlex leyó el cuento de L’animeta lliure, que relata la experiencia que vivieron Dulce y Rafa desde el punto de vista de Martí, el hijo que perdieron en enero de 2017.

«Lo escribí como terapia, para desfogarme y como un homenaje», explica Dulce, que recuerda que se cerró en ella misma cuando sucedió todo y relatar todo lo que habían vivido, le ayudó mucho. Las ilustraciones del cuento son de Miquel Salvadó y se editaron 100 ejemplares. Para cerrar la jornada, las familias soltaron los globos, en memoria de niños que volaron demasiado pronto.

«Es un duelo que tiene que visibilizarse», comenta Laura Montagut. Hace cuatro años perdió a su hija en la semana 38 de embarazo. De ella tiene fotos, huellas de pies, manos..., «lo que ayuda a pasar el duelo». También encontró Dol d’Estels, «que es la forma de estar con familias que te entienden y compartimos cosas. No podemos hacer nada más», relata Laura.

Una entidad de acogida

Dol d’Estels es un espacio de acogida entre padres y madres que tienen en común la pérdida de un hijo. También trabaja por dar visibilidad a este duelo invisible y tabú. Se reúnen cada tercer miércoles de mes y comparten experiencia. Para más información, ‘https://doldestels.wordpress.com’.

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