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Reus CONCIERTO

Volver al nido para echar a volar de nuevo

La cantautora reusense Lau Noah, residente en Nueva York, dará un concierto mañana lunes a las 18.30 en la Biblioteca Pere Anguera de Reus

ELISENDA ROVIRA

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Lau Noah nunca viaja con su guitarra, la toma prestada allá donde va.  FOTO: Alba Mariné

Lau Noah nunca viaja con su guitarra, la toma prestada allá donde va. FOTO: Alba Mariné

«Quise irme porque no se aprende de otra manera. Si no haces un camino por la academia, tienes que hacer un camino por la vida». Estas son las reflexiones de la cantautora reusense Laura Cailà, más conocida por su nombre artístico Lau Noah, que vive en Nueva York desde hace unos años para trazar su carrera musical. Dentro de su gira que ya ha pasado por Israel, Marruecos, Grecia y Madrid, se encuentra estos días en Reus.

Será su ciudad natal la primera destinación catalana que acogerá la suave voz de Lau Noah y su guitarra, mañana a las 18.30 h en los jardines de la Biblioteca Pere Anguera. La cantautora hará dos conciertos en Barcelona los días 16 y 17 de agosto en La Pedrera.

No conoce los nombres de los acordes ni de las notas. Empezó a tocar la guitarra por casualidad y siente la inspiración como un cosquilleo en el estómago: «si me dieran un lienzo en blanco, también sabría expresarme». Además de la música, también es aficionada a la ilustración y la fotografía, su arte bebe de distintas disciplinas a la vez.

La música de Lau, compuesta des del alma, está inspirada en la música clásica y las zarzuelas que cantaba su madre, pero una de sus mayores influencias son los viajes.

Con solo 19 años y apenas ahorros Lau Noah decidió emprender un viaje a Nueva York. ¿No tuvo miedo a lanzarse al vacío? Las ganas de hacerlo eran mucho más grandes que el miedo. Para Lau los viajes siempre están bien, las situaciones complicadas que estos le deparan suponen una oportunidad para mantener un espíritu vivo y creativo.

Necesita que esta creatividad esté siempre en forma. Actualmente está componiendo un disco al que no le pone una fecha de entrega porque quiere hacer algo de lo que se sienta muy orgullosa y para ello necesita seguir formándose, formándose de todo aquel que le rodea. Vive en un entorno plagado de músicos como ella que le permiten hacer piña y luchar conjutamente por un objetivo compartido: vivir de lo que más les gusta, la música. Así pues, las prisas son para la cantautora el mayor enemigo de la creatividad, mientras que la incertidumbre de qué hará mañana para ganarse la vida es su mejor aliado.

Tanto es así, que Lau Noah decidió no llevarse su guitarra en los viajes en avión. Muchas compañías le ponían impedimentos para subirla a la cabina y optó por buscarse una guitarra en cada lugar donde tenía un concierto. «En dos meses y medio he dormido en 12 ciudades y 16 camas distintas, pero nunca me ha faltado una guitarra».

Pedagogía musical

A los 13 años abandonó su trayectoria académica porque no le gustaba ir a clase de música, y está convencida que haber seguido por ese camino le hubiera matado la inspiración. El transcurso de su vida en cambio la llevó a trabajar en una escuela de música para ganar algo de dinero en la metrópoli estadounidense.

Lau no quería que sus alumnos toparan con el mismo muro de la indiferencia que supone para un niño una clase de teoría musical. «No hay ningún niño que quiera sentarse durante 1 hora a aprender una canción que no le gusta», y con esta filosofía inventó un cuento de criaturas mágicas, cada una con su propia melodía. Así es como sus alumnos aprendían a crear sus propios temas y acababan el curso enamorados de sus composiciones.

Estar rodeada de niños le permitió durante un tiempo poder comportarse como una niña frente la hostilidad que supone la condición de migrante en un país como Estados Unidos. Mientras, podía construir su entorno.

Cuando piensa en todo lo que dejó atrás cuando marchó, familia, amigos e incluso la vida mediterránea, no se consiente echarlo de menos. «He aprendido a no sentir pena por mí misma por las cosas que no tengo». En este aprendizaje se incluye el no echar de menos algo que está segura de que lo tendrá con un simple viaje en avión.

Si le hablan del futuro, solo piensa en viajar y ganarse la vida de lo que le gusta. Prefiere no hacer planes y vivir al día: «siempre pienso en aquella frase que dice ‘si quieres hacer reír a dios, cuéntale sobre tus planes’». Su única preocupación es tener lo suficiente para ir pagando el alquiler, y todo el resto ya vendrá.

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