Vuelve la Ganxet Pintxo, la de la recuperación

Crónica. La ruta de tapas se ha retomado tras los dos años de parón que ha supuesto la Covid. Hasta el 14 de noviembre se pueden degustar 31 propuestas

MONTSE PLANA

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La propuesta de La Presó, uno de los 31 establecimientos participantes en esta edición. FOTO: ALBA MARINÉ

La propuesta de La Presó, uno de los 31 establecimientos participantes en esta edición. FOTO: ALBA MARINÉ

Las guías de la Ganxet Pintxo empezaron a desplegarse ayer en la primera jornada de la ruta de tapas de la edición más esperada, la 18ª, la primera que se hace desde el inicio de la pandemia. «Somos de Reus y siempre que podemos, no nos perdemos ni una cita», comentaba un grupo de amigos desde la Mercadal ayer a las siete de la tarde. Quizás todavía era pronto –algunos restauradores hasta pasadas las ocho no ofrecían la tapa–, pero ellos ya miraban opciones para poder empezar a probar algunas de ellas.

En total, y tras dos años de parón, 31 establecimientos vuelven a ofrecer sus creaciones gastronómicas, que podrán degustarse hasta el 14 de noviembre a un precio de 3,5 euros, incluyendo tapa y un quinto o una caña de Estrella Damm. El miércoles se daba el pistoletazo de salida con la foto de grupo de los participantes, por la mañana, y, por la tarde, tocaba cortar la cinta inaugural y homenajear a una veintena de establecimientos, personas y entidades que han sido determinantes para hacer realidad los diez años de trayectoria que suma la Ganxet Pintxo. Pero no fue hasta ayer, jueves, que los participantes empezaban a servir sus apuestas.

«Esperamos que se anime la gente», comentaba Txell Gil desde L’Absis mientras se preparaba para servir algunas tapas, unas albóndigas con chips de boniato. Para ella, se trata de un evento «importante para el sector», después de prácticamente dos años de pandemia, que han limitado de forma muy importante la restauración.

También Sergi Llambrich, al frente de Cal Gallisà, aplaude que la Ganxet Pintxo haya vuelto. «Es una buena forma de promoción», comentaba desde la planta baja del establecimiento, ubicado en la plaza del Mercadal. Éste es un espacio con especial encanto «y estamos aprovechando para darlo a conocer». Así pues, en su caso, han optado porque la clientela pague la tapa en la barra, en la planta superior, donde adquieren un tique, y al bajar es donde reciben la cerveza y la propuesta gastronómica: pan bao relleno de manzana confitada, cebolla caramelizada y pollo asado al horno con reducción de vermut y cebolla crujiente. Como recuerda Sergi, abrió el restaurante el 8 de marzo de 2020, pocos días antes del confinamiento total del inicio de la pandemia. En ese momento, «íbamos a participar en la Ganxet Pintxo de primavera de 2020. Teníamos ya nuestra propuesta, unas croquetas de calçot, pero al final, se suspendió por la Covid». Optaban por el calçot porque aún era temporada, «pero ahora todavía no es el momento, por lo que hemos cambiado y hemos apostado por el Bao Mercadal».

Entre los que ayer estaban degustando esta tapa se encontraban Rosa y Martín, dos reusenses que aseguraban que nunca se pierden una Ganxet Pintxo «y la verdad es que ya teníamos ganas de que se volviera a hacer». Muchos reusenses eran los que ya iniciaban ayer la ruta, pero también había algún que otro tarraconense, «pero que nadie lo sepa, que si no, me van a decir que qué hago en Reus», bromeaban un grupo de amigas.

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