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Xalets Quintana espera que el centro social revitalice el barrio

Los vecinos confían en que el nuevo equipamiento municipal El Roser sirva para dar vida a una zona que se ha envejecido mucho: el 70% de sus habitantes tiene más de 80 años

Joan Morales

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Joan Maria Borràs, presidente de la Associacio de Veïns Xalets Quintana, delante del futuro centro social El Roser. FOTO: alba mariné

Joan Maria Borràs, presidente de la Associacio de Veïns Xalets Quintana, delante del futuro centro social El Roser. FOTO: alba mariné

Hace una semana, el Ayuntamiento de Reus presentaba el proyecto de construcción de un centro social municipal en el edificio de la antigua prisión de Reus, que posteriormente se convirtió en la guardería El Roser. Entre las muchas utilidades que tendrá el nuevo equipamiento, el consistorio ha pensado en ceder un espacio para la Associació de Veïns Xalets Quintana, que podrá disfrutar –por fin– de una sede social en condiciones. Además, el proyecto fue ‘vendido’ por el alcalde Carles Pellicer como una oportunidad de apertura al barrio, ya que la cafetería-comedor social estará abierta a toda la ciudadanía.

Los vecinos de los Xalets Quintana, un barrio que está delimitado por las avenidas de Marià Fortuny y de Montblanc y la vía del tren, ven con buenos ojos la apertura de esta centro social municipal. El presidente de la asociación de vecinos, Joan Maria Borràs, explica que «vemos bien el proyecto y que se haya pensado en nosotros. Después ya veremos cómo será la realidad».

Los vecinos consideran que ésta es una gran oportunidad para revitalizar un barrio que ha envejecido especialmente en los últimos años. «Somos unas 104 familias, pero entre el 70% y el 80% tiene más de 80 años. La gente joven se ha ido en los últimos años y en el barrio quedan sus padres o abuelos», comenta Borràs. Por este motivo, el hecho de que el centro social se haya ideado de puertas hacia fuera hace pensar que «puede servir para que nuestros vecinos empiecen a moverse un poco más y estar más activos», añade el presidente vecinal de Xalets Quintana.

En este sentido, Borràs considera que «abrir la cafetería al público exterior es una buena idea, porque puede convertirse en un punto de reunión de nuestros ancianos. También he pedido a la concejal Montserrat Vilella que estudien la posibilidad de que un técnico sanitario pase por el centro social para «tomar la tensión de nuestros vecinos. Sería una buena manera de activarlos», explica Borràs.

Reivindicaciones históricas

A pesar de estar contentos porque se haya contado con ellos, desde la Associació de Veïns Xalets Quintana recuerdan que hace tiempo que reivindican una serie de mejoras para el barrio que nunca llegan. Para su presidente, el paso del autobús urbano es un ejemplo. «Hace años que pedimos que se aproveche la línea de autobús que va al colegio La Vitxeta para desviarlo un poco por nuestro barrio. Así nuestros vecinos no tendrían que desplazarse hasta la avenida Marià Fortuny», comenta. Otra de las reivindicaciones es «el estado precario del alumbrado público, que provoca que a veces nos quedemos a oscuras. Nos han prometido que en marzo lo cambiarán. Esperemos que sea verdad», sentencia Joan Maria Borràs.

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