El 'nuevo' arrabal de Santa Anna de Reus, para otoño

La primera fase de la transformación, entre plaza Prim y calle de Santa Anna, estará lista a finales de marzo y en verano empezarán las obras del segundo tramo: hasta plaza de Catalunya y Salvador Espriu

| Actualizado a 11 marzo 2022 18:25
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La peatonalización del arrabal de Santa Anna sigue avanzando. La primera fase (entre plaza Prim y calle Santa Anna) se encuentra ya en una fase final, con previsión de que pueda estar totalmente lista a finales de marzo. Por otro lado, en verano se iniciarán las obras de la segunda fase, lo que representa actuar en el tramo entre la calle Santa Anna y la plaza de Catalunya, y también en Salvador Espriu. Con todo, la previsión es que en otoño haya finalizado todo el proceso de peatonalización.

Se quiere crear, así, una «zona de paseo» que dé «continuidad a las calles Monterols y Llovera», recordaba ayer por la mañana el alcalde de Reus, Carles Pellicer, durante la presentación de la segunda fase de la transformación del arrabal. El objetivo: dar prioridad a los transeúntes, «mejorando la salud y la calidad de vida e impulsar la economía», decía la concejala de Urbanisme, Marina Berasategui.

El proyecto de esta segunda fase de transformación del arrabal de Santa Anna ya se ha aprobado de forma inicial. El documento fija un presupuesto de las obras de 775.056,66 euros y un plazo de ejecución de cuatro meses, por lo que la peatonalización completa del arrabal podría estar lista para otoño. Actualmente, el consistorio está trabajando en el pliego de condiciones para poder licitar los trabajos en breve. Una actuación que está cofinanciada con las ayudas europeas del Next Generation.

Por otro lado, se avanza en la finalización de la primera fase de transformación. En este caso, las obras empezaron a principios de octubre de 2021. Actualmente, el mayor peso de los trabajos –la obra civil– está listo y en las próximas semanas se procederá a instalar el mobiliario urbano a partir de parklets, es decir, elementos de madera con jardinería y plataforma de estada que quieren generar nuevos espacios de relación ciudadana. También falta la instalación de sistemas smart city, con bolardos automáticos y el resto de servicios y conexiones de acceso al tráfico.

Como recordó Berasategui, la ejecución de esta primera fase se ha acabado alargando en el tiempo porque las obras se han interrumpido por campañas comerciales y, ahora, por algún retraso con las cadenas de suministro, «pero en la segunda fase evitaremos parar los trabajos», señaló.

A nivel estético, las obras del segundo tramo darán continuidad a lo que ya es visible en el primero. Más concretamente, entre la calle Santa Anna y la plaza de Catalunya, se procederá a sustituir el bordillo de la acera sur por uno de accesible, que permita también la recogida del agua de lluvia. En cuanto a la calle Salvador Espriu, se renovará todo el pavimento existente. Se ha previsto que sea a un sólo nivel, separando la zona de vehículos de la de viandantes a través de jardineras.

A nivel de mobiliario, éste también va en la misma línea de lo ya previsto en la primera fase, con parklets. También se instalarán sillas, mesas, papeleras, bancos de madera y aparcamientos de bicicleta. «Que se contribuya al disfrute de la ciudad de una forma más pausada», subrayó la concejala de Urbanisme.

En cuanto a los sistemas smart city, habrá el control de acceso restringido a través de bolardos, con identificación automatizada de lectura de matrícula de vehículos, cámaras de videovigilancia y puntos de cobertura Reus Wifi gratuitos.

En lo que aún se está trabajando es en cómo se ordena la entrada y salida de vehículos en la calle Espriu. Lo que tiene claro Marina Berasategui es que se tiene que garantizar la accesibilidad a los aparcamientos «y estamos trabajando para encontrar la solución óptima que garantice el espacio para peatones y, a la vez, que el acceso para los vehículos sea fluido»

Los trabajos de la segunda fase tienen un plazo de ejecución de cuatro meses, por lo que sería en otoño que se daría por finalizada la transformación de todo el arrabal de Santa Anna, y también la calle Salvador Espriu. En total, se habrán invertido más de 1 millón de euros: 374.650,80 euros en la primera fase y, en la segunda, por ahora se prevén unos 775.056,66 euros.

Potenciación del comercio

Como destacaron tanto Carles Pellicer como Marina Berasategui, el objetivo de la transformación de este eje es potenciar la movilidad a pie, sostenible y, así, también potenciar el comercio. Aun así, el alcalde es consciente de que «los cambios siempre cuestan». Y es que la intervención no ha estado libre de polémica entre comerciantes y vecinos de la zona.

«Creo que, tras la prueba piloto, se habría podido acabar de hablar», opina Marc Niubó, representante comercial del arrabal de Santa Anna. Personalmente, explica que está a favor de dicha transformación pero, aunque destaca que la concejalía se ha mostrado próxima y se han escuchado propuestas, dice que ha habido parte de unilateralidad a la hora de decidir tirar adelante con el proyecto.

Polémica a parte, Niubó considera que el proyecto de peatonalización tiene que ayudar a «recuperar Reus como ciudad comercial». No obstante, tiene claro que no se puede quedar en una simple actuación urbanística, «sino que después se tendrá que hacer todo un trabajo de dinamización», por lo que espera que se cuente con la participación del comercio.

A la vez, el representante comercial también señala que lo que sí se tiene que garantizar es el acceso de vehículos en franjas horarias para facilitar el abastecimiento de los comercios, «porque si se corta absolutamente la circulación, entonces el efecto será el contrario, y el comercio morirá. También se tiene que facilitar el acceso a los vecinos». Llegar, por lo tanto, a consensos que permita un mayor protagonismo del peatón, pero sin olvidar las necesidades comerciales y del vecindario.

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