La antigua casa de veraneo de la familia Totosaus

El modernista Mas Totosaus, un singular edificio firmado por Pere Caselles en 1906, entre la historia y sus nuevos usos

| Actualizado a 19 enero 2022 14:16
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El histórico Mas Totosaus cambiará pronto de aspecto mediante un proyecto de rehabilitación impulsado por el Ayuntamiento y que, con una inversión de alrededor de 200.000 euros, deberá convertir el inmueble en un espacio administrativo y poner fin a largos años de degradación y de acumulación de basura y grafitis. Pero no se trata de una construcción cualquiera. La documentación que guiará las futuras obras, que incorpora información del Arxiu Històric de Reus, califica este como «un edificio modernista de alto interés patrimonial» en pleno proceso de catalogación y refleja que la singular masía «fue proyectada en 1906 por el arquitecto reusense Pere Caselles para ‘Doña Elvira Figueras, viuda de Totosaus’».

Ubicado en la calle Frida Kahlo y ahora rodeado de viviendas y equipamientos, en el centro de un parque público y tapiado y envuelto en vallas, el Mas Totosaus se encontraba en su momento «situado en las afueras de la ciudad» y había sido «concebido seguramente como una casa de veraneo de la familia Totosaus».

El edificio esconde algunos datos curiosos: en un principio, según los planos originales que muestra el proyecto, estaba previsto que la masía contara con varias plantas y que incorporase también una «torre de altura considerable» que iría colocada en uno de sus lados. Pero, finalmente, y «por circunstancias que se desconocen», de la idea «solo se llevó a cabo la planta semi-subterránea y la baja» mientras que el resto de lo planificado se descartó.

La planta baja, la noble, «conserva todavía bastantes elementos originales del Mas», como «los pavimentos de mosaico cerámico, probablemente de la casa valenciana Nolla, las ventanas y los postigos». En la sala principal también ha quedado una chimenea central «y unas pinturas murales que tienen su interés, pero que no son de la misma época que el edificio». Además, «en algunos techos y en paredes es posible ver aún trazas de dibujos originales y motivos que generan cenefas, aunque bastante desdibujadas». Pese a que «todos los elementos relevantes se encuentran en un estado aceptable de conservación», en el inmuebla hay síntomas claros de humedades que se atribuyen al «tapiado de todas las aperturas para evitar ocupaciones» y también restos derivados del derrumbamiento de algunas partes.

La falta de mantenimiento ha hecho mella en esta pieza modernista, que exhibe desde hace tiempo pintadas vandálicas y una gran cantidad de vegetación, y que espera ya que se le dé un nuevo uso como espacio administrativo.

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