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Más de diez denuncias al día por comportamientos incívicos en Reus

La Guàrdia Urbana levanta 4.000 actas al año por orinar, destrozar mobiliario o no recoger las heces de perro. Las malas conductas cuestan 370.000 euros a la ciudad. El consistorio las combatirá con la campaña ‘A casa no ho faries. Al carrer, tampoc’

| Actualizado a 23 noviembre 2022 07:00
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Hasta 4.000 actas vinculadas a comportamientos incívicos levanta cada año, de media, la Guàrdia Urbana de Reus. La cifra representa casi 11 denuncias al día. La actitud de algunos cuesta a las arcas municipales, según concretó ayer el alcalde de la ciudad, Carles Pellicer, «unos 370.000 euros anuales», que son cerca de 3,5 por habitante. De hecho, tal como ya publicó el Diari, y con datos del propio consistorio, solo entre enero y septiembre de 2022 el Ayuntamiento lleva gastados 254.415 euros en la recogida de los voluminosos abandonados en las aceras y en la limpieza de manchas, grafitis y pósters en lugares no habilitados.

Para «frenar esta situación», el gobierno municipal pone en marcha una campaña de cartelería, redes sociales y acciones en la vía pública bajo el lema ‘A casa no ho faries. Al carrer, tampoc’. La intervención se desplegará progresivamente, «irá in crescendo» y se alargará «hasta marzo o abril», con el objetivo de concienciar a la ciudadanía contra gestos de este tipo. La presencia policial, con agentes de paisano, se intensificará. Y la Federació d’Associacions de Veïns de Reus (FAVR), que aglutina a 32 entidades vecinales, jugará también un papel relevante difundiendo las buenas prácticas.

En detalle, la campaña ataca el incivismo desde todos los frentes, teniendo en cuenta que «es una de las principales preocupaciones de la población», aunque pone especial énfasis en «mantener el ocio nocturno de calidad que tenemos». Un primer paquete de cartelería que se distribuirá en los próximos días coloca en el foco la basura depositada fuera de los contenedores, la vandalización del mobiliario urbano, las heces de perros que los propietarios no recogen o los grafitis en fachadas. Es el que se ha unificado bajo la frase ‘A casa no ho faries. Al carrer, tampoc’.

La vandalización de las jardineras

Otro, pendiente de activarse en un par de semanas, apunta al ocio nocturno y pretende evitar el ruido en contextos de fiesta, con el eslogan ‘Tinguem la festa en pau. Al carrer, a la nit i de festa... No facis soroll’. En este caso, el Ayuntamiento trata de tejer complicidades con los empresarios del sector. La acción se implementará coincidiendo con la punta de cenas de empresa y las vacaciones, en fechas navideñas pero «igualmente tendrá continuidad en el tiempo». Pellicer explicó ayer que «se apela a la ciudadanía a que, cuando salga de noche, lo haga con respeto hacia el resto y pueda pasárselo bien sin perturbar el descanso de los demás» porque «estamos a favor del ocio de calidad y no queremos que unos pocos lo deterioren».

Estrechamente ligado a esto, el alcalde dio «un aviso» a quienes «las noches de los fines de semana se dedican a arrancar las plantas de las jardineras que luego nos cuesta reponer». «Vamos a revisar todo lo que tengamos y, si se repiten casos así, tendrán problemas», destacó, rememorando el robo del adoquín del Mercadal en 2021.

Pero la que ya ha desplegado el consistorio es la tercera de las cuatro actuaciones previstas, en forma de carteles que alertan de sanciones de hasta 500 euros por orinar en la vía pública. Los letreros, que ya mostró este rotativo en su edición del martes, se han instalado en espacios donde se ha detectado un cúmulo de estas conductas y en los alrededores de algunos bares.

En este sentido, el alcalde recordó ayer que «los establecimientos cuentan con lavabos y uno, cuando está dentro, debe pensar que los puede usar». «Hemos pedido a los locales que faciliten esto y que gestionen, por ejemplo, las colas que pudieran formarse», añadió, incidiendo en que «se trata de prevenir». Sobre esta infracción que copa buena parte de esas 4.000 actas anuales de la Urbana, la concejala de Seguretat Ciutadana, Dolors Vázquez, concretó que la cometen «hombres y mujeres, jóvenes y mayores, y por eso no interpelamos solamente a un perfil sino a todos». En la misma línea, Vázquez especificó que «no hablamos únicamente de incivismo nocturno, también del diurno» y que «no los podemos permitir, debemos ser contundentes y combatirlos».

Junto a esta, otra de las conductas incívicas más habituales es la de no retirar los excrementos de los perros de la calle. Justo esa centrará la cuarta rama de la campaña ‘A casa no ho faries. Al carrer, tampoc’. Y es que, tal como precisó Pellicer, «si nadie dejaría las heces de su animal en el pasillo de su casa, en la cocina ni en la habitación, no se entiende por qué si lo hacen en la calle que es de todos». «No tenemos por qué ir caminando y fijándonos en si hay cacas en el suelo para esquivarlas porque haya personas sucias que no las recogen», subrayó. Este ámbito se abordará a partir de enero, principalmente con acciones digitales y de calle «para que se hable de ello y los incívicos se sientan aludidos».

La esencia del nuevo compendio de iniciativas para paliar el incivismo la resumió ayer bien el presidente de la FAVR, Marcos Massó: «Yo tengo dos casas, la mía y la ciudad de Reus. Y no hago en esa segunda casa, en la que también paso muchas horas y a la que también quiero, cosas que no haría en la mía», expresó. A Massó le parece «increíble que, en pleno 2022, el Ayuntamiento aún tenga que explicar lo que no se debe hacer». Las 32 entidades vecinales adheridas a la FAVR colaborarán en la divulgación del mensaje.

«Afecta a toda la ciudad, no solo al centro»

Y es que los gestos de incivismo «afectan a toda la ciudad, no solo al centro sino a este y a todos los barrios», apuntó Vázquez, que animó a «trabajar entre todos para poder combatirlo». Pellicer, que anunció «contundencia» y prometió que «no bajaremos la guardia», incidió en que «Reus es una ciudad muy bonita y no debemos dejar que algunos la echen a perder». La ordenanza de civismo prevé multas de hasta 600 euros por dejar la basura fuera o colgar carteles, y de hasta 1.200 para los grafitis.

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