Más plazas MIR en Tarragona

Hasta 52 médicos de familia entrarán en la convocatoria 2022 para la provincia. La URV ve oportuno el incremento aunque «probablemente son pocos» ante el reto del relevo en la primaria y el Col·legi de Metges reivindica esta especialidad

| Actualizado a 24 abril 2022 17:05
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La convocatoria de plazas de Médico Interno Residente (MIR) para centros de la provincia este 2022 supera, por segundo año consecutivo, la cincuentena de plazas de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria. Más de medio centenar de doctores se incorporarán este mismo año a cerca de treinta equipamientos sanitarios tarraconenses para empezar a apuntalar el relevo en uno de los ámbitos con una tasa superior de profesionales por encima de los 60 años: en Catalunya, un tercio de ellos está ya cerca de retirarse. Pero, ¿resultan suficientes los 52 puestos ofertados para sostener la primaria?

«A bote pronto, es probable que sean pocos», valora el decano de la Facultat de Medicina de la Universitat Rovira i Virgili (URV) en Reus, Antoni Castro, que recuerda que «en general, en todo el colectivo médico, si consultamos la pirámide de edad de los médicos que están en ejercicio vemos que, en los próximos cinco años, habrá un incremento de las jubilaciones y habrá que hacer una reposición». 

«Pese a permitir la entrada de más médicos en el programa MIR, es importante tener en consideración que la formación dura cuatro años y que eso es lo que tardarán en salir a la calle, así que hay que ser un poco previsor y ya vamos tarde», añade Castro, que incide en que todos los doctores «estamos colegiados y constan nuestros datos, la edad, la especialidad, dónde y de qué trabajamos, cuándo nos jubilaremos… así que debería ser sencillo planificar necesidades a 5, 10, 15 o 20 años». 

«En Catalunya sí que estamos un poco por encima en la ratio de médicos de familia pero, en cuanto a la edad, el 20% tienen más de 60 y el 42,4% son mayores de 50», añade, e indica que «no hay ningún tipo de duda con relación a que aumentar el número de plazas MIR de Medicina Familiar es oportuno y es realmente muy positivo», aunque «sobre si la intensidad de este aumento es la que toca, creo que quizás nos estamos quedando cortos. En cualquier caso, son datos objetivos y no es una cuestión de opinión: es posible saber exactamente cuántos médicos van a retirarse y ver, así, cuántos van a hacer falta para mantener el mismo volumen que ahora».

El último examen MIR se realizó a finales de enero y los titulados que obtuvieron número de orden afrontan desde la semana pasada la elección de su destino. El decano de Medicina insiste en que «el MIR no sirve para evaluar si los médicos son buenos, no es su función, es un examen que se hace un día concreto en que uno puede estar inspirado o no, que dura unas horas determinadas, y el número 1 no tiene por qué ser necesariamente el mejor médico» sino que «simplemente los ordena y, si hay 8.000 plazas, no significa que el que se queda en el 8.001 no está preparado». «Hablamos de un colectivo que entra en la facultad con un 12 o un 12,5 en la selectividad y que habrá acabado la carrera», precisa.

En este sentido, aunque últimamente no ha sido así, «ocurría en años anteriores que había menos plazas que médicos que se formaban, y eso generaba una acumulación de entre 400 y 500 cada año que no tenían una plaza MIR». Ahora –en 2022 hay 8.188 puestos en España, unos 200 más que en 2021–, «digamos que todos los alumnos que finalizan la carrera sí podrían acceder pero hay un competidor que es el estudiante que viene de fuera y que también ocupa». 

Las necesidades de la población

La cantidad de plazas «no se había adecuado a las necesidades de la población y, con el tiempo, el análisis de si necesitamos más o menos cardiólogos, más o menos ginecólogos, no se había ajustado, era invariable, pero recientemente parece que sí se han puesto a ello y se descubre, por ejemplo, esto justamente: hacen falta más médicos de familia, y hay movimiento».

Y el escenario en que trabaja un médico de familia, ¿es atractivo para los titulados? Castro especifica que «eso se ha analizado en el Fòrum de Diàleg Professional y se consideró que era conveniente incorporar a las áreas básicas nuevos colectivos para favorecer la distribución de las tareas, reduciendo la presión sobre el médico y que pueda desarrollar mejor la función para la que se ha preparado». En este aspecto «es posible que exista recorrido de mejora» y «a la sociedad científica, la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitaria y a las instituciones sanitarias es a quienes les toca llevar a cabo este estudio y tomar decisiones si es que lo consideran así», también con el objetivo de que «el enfermo esté siempre mejor atendido». La Medicina de Familia está presente en la universidad y se ha puesto un especial interés en ello. 

Hace algunos días, el presidente del Col·legi Oficial de Metges de Tarragona, Sergi Boada, apuntaba a este rotativo que «hay que recuperar la figura capital del profesional de la atención primaria, pues hay una percepción sesgada de estos especialistas» y precisaba igualmente que «pese a que es la especialidad con mayor oferta de plazas, aún continúa siendo de las que se asignan en los últimos números MIR».

«Es necesario empoderar al médico», añadía, tras reclamar acciones de discriminación positiva en las condiciones retributivas para los MIR de Familia, algunas de las cuales ha emprendido el Govern.
En la Facultat de Medicina de la URVentran cada curso cerca de 125 alumnos y, a medida que la formación avanza, una parte de ellos se va perdiendo. Castro detalla que «el 70% de nuestros estudiantes son de fuera de Catalunya porque es un distrito único. Sobre todo del País Valencià pero también de Madrid, Extremadura, Canarias, Galicia... de todos lados, y más de Alicante que de Barcelona».

Una mínima parte de los que comienzan en Reus se acaba desvinculando de la URV porque abandona la carrera pero «otros hacen lo posible por acercarse a casa por los motivos que sea, aunque habitualmente está vinculado a la crisis económica: formarse fuera cuesta dinero y muchas familias lo sufren». Por eso, los que culminan suelen ser entre 100 y 110. 

Ligado a esto, el decano precisa que «si se hace el razonamiento de que, como queremos más médicos en Catalunya debemos aumentar las plazas en las universidades de aquí, hay que ser cuidadoso porque tal vez eso no asegurará que se queden a ejercer aquí sino que la mayoría, cuando tengan el MIR, regresarán probablemente a su origen». «No digo que eso sea algo bueno ni malo sino simplemente que quienes planifican deben tenerlo presente», especifica, «porque aquí también formaremos a médicos que ejercerán en todo el Estado».

Acortar plazos e incorporar antes

Por otro lado, «los alumnos se pasan seis años estudiando Medicina, en los últimos años hacen muchísima práctica clínica y sexto es un curso exclusivamente de prácticas, sin asignaturas teóricas, casi como un primer año de residencia». Al desenlace de la carrera, «después de todo este continuo de aprendizaje, viendo a enfermos y sabiendo todo lo que llegan a saber, un mes de mayo, se sentarán en una silla para estudiar para un examen que se llama MIR y que lo único que pretende es ordenarlos, que no busca saber si son capaces o no porque eso ya lo hemos decidido previamente en la universidad». 

Con este sistema, «no entrarán de residentes de primer año hasta once meses después de haber acabado la carrera» y estos son «once meses que transcurren sin ver a un solo paciente, sin hacer ninguna práctica, sin comentar nada con ningún médico ni con ningún compañero ni nada, solamente sentado preparando un examen que creará un orden», explica Castro, que dice que «en 2021 teníamos más de 7.200 médicos que podrían ejercer como año de residencia pero que lo harán en once meses».

«Si quieres contar con más médicos y es necesario, avánzalo, no hagas el examen en el mes de enero, hazlo tal vez en octubre y esa puede suponer otra manera de incorporarlos antes», propone, aunque matiza que una variación de esas características «podría acabar sobrecargando también las unidades docentes, ya que coincidirían dos remesas de residentes». 

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