Fin a una era: descartan el uso de este fármaco tras un infarto
Un macroestudio confirma que la mayoría de pacientes con función cardíaca normal no se benefician de la medicación clásica postinfarto

Los doctores Valentín Fuster, Xavier Rosselló y Borja Ibáñez, director general e investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), respectivamente.
Los pacientes que tras un infarto presentan una función cardíaca normal, que son la mayoría, no se benefician de los tratamientos con fármacos betabloqueantes –con los que los pacientes conviven de por vida desde hace más de 40 años–, según un análisis liderado por investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC).
Los ensayos clínicos realizados en los años 70 y 80 habían mostrado un beneficio de estos fármacos. Sin embargo, el manejo del infarto desde entonces ha cambiado radicalmente y el pronóstico de los pacientes es mucho mejor hoy que entonces, siendo menos propensos a tener arritmias malignas o insuficiencia cardiaca.
La administración de betabloqueantes no cambia los resultados tras sufrir un infarto
En el ensayo ‘REBOOT’, de España e Italia, tras el alta hospitalaria por un infarto no complicado, la mitad de los participantes recibieron betabloqueantes y la otra no. Tras un seguimiento de cuatro años, los investigadores no encontraron diferencias significativas en las tasas de mortalidad, reinfarto o ingreso por insuficiencia cardiaca entre los que habían tomado los fármacos y los que no.
Borja Ibáñez, director científico del CNIC, destaca que “los betabloqueantes continúan siendo un tratamiento esencial para aquellos pacientes que tienen una fracción del ventrículo izquierdo reducida tras el infarto o los que tienen otras patologías como la insuficiencia cardiaca crónica o arritmias”. “Estos resultados no significan que se haya estado tratando mal a los pacientes hasta ahora, sino que muestran que la gran mejora en el manejo del infarto en los últimos años hace que los betabloque antes ya no sean necesarios a partir de este momento” en pacientes con infartos no complicados, apunta.
Los ensayos clínicos que componen este megaestudio no incluyeron a los pacientes que ya tomaban betabloqueantes por otro motivo, como insuficiencia cardiaca o arritmias, por lo que sus conclusiones exclusivamente aplican al uso del betabloqueante tras el infarto con función cardiaca normal.