Altafulla, el encanto de las cuatro estaciones

Su belleza emana de su gran patrimonio artístico y cultural: la Vila Closa, la Vil·la Romana de Els Munts (declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) y el paseo marítimo

Joan Boronat

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El castillo emerge en las alturas de Altafulla. DT

El castillo emerge en las alturas de Altafulla. DT

Altafulla, pueblo volcado a la Mediterránea es lugar privilegiado para visitar y descubrir en cualquier época del año. Su encanto no entiende de estacionalidad y pasear por sus calles y callejuelas, en definitiva su entorno, es solazarse cuando aquí el suave invierno invita a contemplar el pasado, la monumentalidad y el paisaje. Es el encanto, para algunos «el embrujo», de Altafulla. La belleza de Altafulla emana de su gran patrimonio artístico y cultural, que reúne muchos vestigios que hablan de su historia: la Vila Closa, la Vil·la Romana de Els Munts (declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) y el paseo marítimo, con un amplio abanico de actividades deportivas, culturales y festivas todo el año.

Las visitas guiadas permiten disfrutar de un día entero en Altafulla. La Vila Closa es el antiguo núcleo medieval amurallado. De las antiguas murallas, remodeladas durante los siglos XVII y XVIII, se puede reseguir el perímetro, especialmente por la parte de poniente, alrededor del castillo. Se conservan restos importantes, como las dos torres cantoneras. La visita incluye los rincones más emblemáticos y la iglesia de Sant Martí.

Otra interesante visita es la que concierne a la Vil·la Romana de Els Munts, situada muy cerca de la playa y construida en el siglo I dC. Allí residió Valerius Avitus Caius, gran mandatario de Tarraco y su esposa Faustina. Els Munts forma parte del conjunto arqueológico de la Tarraco romana, que ha estado declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000. Puede visitarse todo el año, a excepción de los lunes.

Acercarse hasta Altafulla tiene un valor añadido desde octubre de 2019: el Castillo de los Marqueses de Tamarit. Es visitable por el público en general a raíz del acuerdo entre la familia Montserrat, propietaria del Castillo, el Ayuntamiento de Altafulla y la Direcció General del Patrimoni Cultural del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya. El Castillo de Montserrat, que data del año 1059, es un gran edificio de planta poligonal irregular, con cuerpos sobresalientes en las esquinas a manera de torres coronadas por almenas, y diferentes elmentos arquitectónicos  que le confieren un aspecto de fortaleza. La visita, de unos 30 minutos de duración, se realiza el primer martes y último sábado de cada mes, a excepción de la Semana Santa y el verano, períodos en el que reside la familia propietaria. Recorre el jardín de delante la fachada norte, los espacios comunes de la planta baja del patio de armas, la escalera de la planta baja y planta primera y el rellano de la escalera con la galería renacentista.

Recomendable es visitar el Museu Etnogràfic, que cuenta con diferentes elementos de identidad propia de la vida rural y la economía del municipio, recuperados y restaurados por el artesano local, Salvador Gatell, el año 2008. Paulatinamente se ha ido ampliando el fondo museístico. Atesora unas 1.000 piezas pertenecientes a los dos últimos siglos, muestra de los más variados objetos y elementos, desde los más curiosos hasta los más cotidianos; del mundo de la labranza, desde una noria de sangre a la simple azada, además de muchas otras joyas que encierra.

Para conocer al detalle los días y horarios de todo lo visitable hay que consultar la información que ofrece la Oficina de Turismo (Telf: 977 651426-977 651426) y a través de https://www.altafulla.cat/on-anar.

Rutas y senderos

Altafulla y su entorno brinda grandes posibilidades para paseos en bicicleta o andando. Está la Ronda Verda del Baix Gaià partiendo de la ermita de Sant Antoni para emprender una red de caminos rurales de 30 kilómetros que conecta diferentes poblaciones, y que incluye la Ruta de Castillos.

La Plaça del Pou, como punto de salida,  propone otro recorrido por las huertas. Lleva a contemplar el Oliverot, árbol monumental de edad estimada en más de 600 años, para terminar en  Torredembarra. Por otro lado resiguiendo el cauce del río Gaià, con la vegetación típica de ribera se alcanza La Riera de Gaià. De nuevo, desde la Plaça del Pou, se puede emprender camino hacia el pulmón verde de Altafulla, que es la montaña de Sat Antoni. Otros caminos conducen a la urbanización Brises del Mar y La Pobla de Montornès, a Ferran,  a la cantera romana de El Mèdol y al Castillo de Tamarit.

Para completar la visita turística en Altafulla nada mejor que disfrutar de la rica gastronomia en la amplia oferta de buen número de restaurantes y pizzerías de calidad con que cuenta el municipio, tanto en el casco antiguo como en el barrio marítimo.
 

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