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Consultorios en Nicaragua con alma tarraconense

La fundación El Sueño de la Campana pone en marcha un proyecto de salud en Managua con ayuda del doctor Emilio Vives

NORIÁN MUÑOZ

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Fachada de los consultorios que se inauguraron el año pasado en San Ramón. FOTO: CEDIDA

Fachada de los consultorios que se inauguraron el año pasado en San Ramón. FOTO: CEDIDA

El fin de año de 2020 y el inicio del 2021 resultaron de lo más atípico para el médico tarraconense Emilio Vives. Era la primera vez en doce años que se comía el Roscón de Reyes en casa. La Covid-19 truncó su costumbre de salir de viaje cada 27 de diciembre para trabajar como voluntario en el proyecto El Sueño de la Campana, en el municipio de San Ramón, a 145 kilómetros al norte de Managua, Nicaragua. Ahora Vives, otorrino de 66 años, espera a que la pandemia dé una tregua para ir a ver cómo funcionan los cuatros consultorios médicos que inauguraron el año pasado.

Zona cafetalera

Para entender el contexto, lo primero que hay que saber es que el municipio de San Ramón tiene unos 40.000 habitantes repartidos en 94 comunidades. Allí, en plena zona cafetalera, solo el 10% de la población es urbana. Hace ahora 18 años El Sueño de la Campana (el nombre de la campana viene de la forma de la montaña donde están) se estableció allí. Su presidente es Fernando Bermejo y entre sus logros está haber construido un Hotel-restaurante y un ‘rancho’ que dan empleo a muchos vecinos, así como numerosos proyectos educativos y sociales en las que han colaborado la URV y otras entidades.

Vives, que en sus visitas a San Ramón sacaba muelas y hacía revisiones y pequeñas intervenciones, vio que hacía falta una estructura fija porque en la zona el acceso a la salud no es sencillo ni económico. Lo sabía de primera mano tras trabajar con el equipo que llevaba en escuelas, domicilios y donde hiciera falta.

Después de cinco años los cuatro consultorios que proyectó la fundación están en marcha. Vives nos enseña fotos de día, de noche, de fuera, de dentro... Y los cuadros que adornan las paredes, donados por artistas de Tarragona como Ramón Antón, Enric Pujol, Inés Robinosa, Pere Salas, Antonio Tomás y Henrika Vidal.

Conseguir poner los consultorios en marcha no fue fácil y la lista de colaboradores es larga: ASISA Tarragona, GAES solidaria, Rotary Club Tarragona, Colegio de Mediadores de Seguros, Vilalta, Servytronix, Industrias Teixidó, Blaume y BASF, así como muchas personas a título individual.

Ahora el otro gran reto es conseguir que los consultorios sean sostenibles y se mantengan en marcha en un contexto complicado por la pandemia y la situación sociopolítica y económica. Allí están trabajando una doctora, una dentista, una psicóloga y una enfermera, y la intención es que el proyecto se pueda mantener con las aportaciones de quienes puedan pagar algo y así llegar también a quienes no pueden.

Cuando preguntamos a Vives por qué ahora, jubilado del seguro, tiene tantas ganas de volver, enumera varias razones, pero tal vez la más poderosa es lo que aprende en cada viaje: «Algunas de las lecciones más valiosas me las han dado personas que no saben leer ni escribir», reconoce.

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