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¿Cuáles son los motivos por los que nos volvemos perezosos durante los meses de verano?

Cuidar la salud, también en la época estival, es imprescindible para no perder la rutina ni dejar los hábitos adquiridos durante todo el año

REDACCIÓN

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Entrenar al aire libre con vistas al mar es una buena opción. En la imagen, La Pineda. FOTO: ALBA MARINÉ

Entrenar al aire libre con vistas al mar es una buena opción. En la imagen, La Pineda. FOTO: ALBA MARINÉ

Tras meses esperándolo, por fin disfrutamos de los días de verano, una de las estaciones favoritas para muchos. Desconexión, amigos, descanso… pero también salimos de la rutina y cuidamos menos nuestra salud. Olvidar los buenos hábitos en vacaciones es habitual, pero ¿cuáles son los verdaderos motivos por los que nos volvemos más perezosos y dejamos a un lado la disciplina? Las siguientes son algunas de las razones, así como consejos para evitarlas.

En los días con altas temperaturas el organismo necesita hacer un esfuerzo extra para adaptarse a la situación y se produce un aumento de la pérdida de agua y electrolitos a través del sudor. Esto produce una sensación de cansancio, decaimiento e hipotensión, que se traduce en una pérdida de energía y nos volvemos más perezosos para practicar deporte. Debemos tratar de beber mucha agua y comer alimentos con alto contenido en agua, como frutas y verduras, y procurar que no estén calientes. También será clave que evitemos las horas de mayor calor, y practiquemos deporte o bien a primera hora de la mañana o al atardecer.

Asimismo, en los meses estivales no disponemos de los materiales habituales, a diferencia del resto del año en que tenemos a nuestro alcance todo tipo de artilugios en nuestro gimnasio habitual, que nos permiten tener un entrenamiento completo y satisfactorio. Sin embargo, al llegar el verano, en muchas ocasiones, o dejamos el gimnasio o simplemente nos encontramos en un destino vacacional, quedándonos sin todo ese material del que disponíamos. En este caso, la playa es una buena aliada para nuestra rutina veraniega de entrenamiento y existen cantidad de ejercicios que puedes hacer sin dispositivos. Entrenar al aire libre con la brisa y vistas al mar es una buena opción para una rutina que te permita mantener la forma y la salud.

Algo que no debemos olvidar es el cambio en nuestra dieta que suponen los meses de calor. Tenemos más planes, y todos ellos acompañados de comidas y cenas copiosas, dulces o bebidas alcohólicas, que nos hacen olvidar lo bien que nos sienta comer sano.

La mala alimentación durante esta época es algo normal, queremos disfrutar y no se nos ocurre renunciar a ese helado en la playa. ¿La solución? Recordemos que hay cantidad de alimentos típicos de verano que están deliciosos, como la fruta de esta temporada, los gazpachos, las ensaladas de lo más variadas o ricos espetos a la parrilla. Comer sano es adaptarse, ¡no es necesario renunciar a todo!

En verano alteramos por completo nuestro sueño. Algunas personas descansan menos y pasan más tiempo en la calle. Otras, por el contrario, pasan la mayor parte relajados y duermen más horas de las necesarias, lo que influye negativamente al cuerpo, ya que genera déficits en distintas capacidades mentales y el cuerpo funciona a menor velocidad. Lo mismo ocurre cuando descansamos poco, ya que nuestro organismo no se repara lo suficiente y disminuye nuestro rendimiento. Es importante que prestemos atención a las horas y calidad del sueño y activemos el cuerpo cada día con diferentes actividades cotidianas o rutinas deportivas.

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