En la Rambla Nova de TGN también se habla en guaraní

Los paraguayos apenas llegan a 200 en la ciudad, pero ayer se hicieron notar sacando en procesión a su Virgen de Caacupé

NORIÁN MUÑOZ

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La imagen de la Virgen de Caacupé fue llevada en procesión por la calle Unió.  FOTO: PERE FERRÉ

La imagen de la Virgen de Caacupé fue llevada en procesión por la calle Unió. FOTO: PERE FERRÉ

Carolina y Claudia Torres son hermanas y llevan ya casi dos décadas viviendo en Tarragona. Son paraguayas y para ellas es un día especial porque agradecen a la patrona de su país, la Virgen de Caacupé, por las gracias y milagros recibidos durante el año. Relatan que de estar en su país habrían salido en peregrinación con días de antelación a la basílica de la virgen (ubicada a 54 kilómetros de Asunción, capital de Paraguay). «Es el equivalente aquí a hacer el camino de Santiago», explican mientras nos enseñan un vídeo de cómo ha sido la celebración en Paraguay; fuegos artificiales incluidos.

Actualmente hay empadronadas en la ciudad 198 personas procedentes de Paraguay, así que ver a la cantidad de gente que comienza a concentrarse en la Rambla Nova hace pensar que nos encontramos ante una buena representación. Eduardo Ortega, secretario de la Asociación de Paraguayos de Tarragona no se extraña, dice que el suyo es un pueblo muy católico y este es un día en que todo el mundo, incluso los menos creyentes, van a la iglesia.

Dos mujeres reparten ‘chipa’, una rosquilla a base de almidón de maíz y queso; y un vaso con cocido, una infusión dulce de yerba mate y leche cuyo calor se agradece en medio de la ventolera. Le ofrecen a cualquiera que pregunta. Hay que aguzar el oído para darse cuenta de que aunque con nosotros hablan en castellano, entre ellas lo hacen en guaraní. Hablan bajito, cariñosamente, cuando se saludan unas a otras.

Un país auténticamente bilingüe

Según la ONU el 90% de la población no indígena de Paraguay habla guaraní, lo que lo distingue del resto de los países latinoamericanos, donde las lenguas originarias sólo son habladas en las comunidades indígenas. En resumen, se trata de un país auténticamente bilingüe.

Es algo de lo que están especialmente orgullosos: «Las mujeres se han encargado de transmitir nuestra lengua y nuestra fe», dice Ortega. Las hermanas Carolina y Claudia cuentan que siguen hablando en guaraní entre ellas. Lo hacen especialmente cuando quieren que los más pequeños de la familia no las entiendan, pero «cada vez nos vale menos porque saben más palabras», reconocen muertas de la risa.

En ese momento llega la imagen de la pequeña virgen con su manto azul y todos comienzan a hacerse fotos con ella. La Virgen de los Milagros de Caacupé es una variante de la advocación de la Inmaculada Concepción.

La gente que pasa por este tramo de la Rambla Nova, especialmente concurrido, se para a preguntar qué se celebra. Paula Varas, concejala de Nova Ciutadania, que acompaña a la procesión junto con el alcalde Pau Ricomà, explica que ese es precisamente el valor de días como éste; visibilizar las costumbres y tradiciones de los diferentes grupos de migrantes que hay en la ciudad, «para reconocernos hay que conocernos primero», recalca.

Y es que, aunque la celebración en la ciudad se realiza desde hace nueve años, esta es la primera vez que se hace procesión por la calle. Esta vez coincide, además, con el primer año que se organiza la Nit de les Religions en que los diferentes confesiones presentes en la ciudad hacen actividades abiertas a la ciudadanía.

La procesión transcurre por la calle Unió hasta llegar a la iglesia de Sant Joan Baptista donde se celebrará la misa. Entremezclados en la procesión hay adultos con trajes típicos y hasta una niña pequeña vestida a semejanza de la virgen. En los cantos también se van mezclando el guaraní y el castellano: «Virgen pura tan querida, bella flor de Caacupé, danos fuerza, danos vida, más virtudes y más fe...»

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