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Esta clase es puro teatro

Educación. Trabajo en equipo, expresión oral y corporal, memoria, tolerancia, amor a la cultura... Nos metemos en una clase del programa municipal ‘Teatre a les escoles’

NORIAŃ MUÑOZ

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Los alumnos de 5º B de la Escola Pràctiques ensayando su obra. FOTO: Alba Mariné

Los alumnos de 5º B de la Escola Pràctiques ensayando su obra. FOTO: Alba Mariné

Vicente Cañón reconoce que el primer día de este curso que pudo volver a pisar la Escola de Pràctiques y escuchar el bullicio del patio se le inundaron los ojos de lágrimas. Y no es para menos; ya son 26 los años que tiene viniendo a esta escuela en el marco del programa ‘Teatre a l’Escola’ que lleva adelante el Ayuntamiento de Tarragona a través del Institut Municipal d’ Educació, IMET, en 16 centros públicos de la ciudad.

No ha sido fácil regresar en medio de las restricciones que impone la pandemia y, sin embargo, se las han ingeniado para no dejar de hacer la actividad.

Hoy el ensayo de la clase de 5º B es en el patio. Los 17 niños y niñas están preparando la obra ‘Un aniversari diferent’, que ha escrito el propio Cañón, todo un referente en la escena teatral de la ciudad. En la obra todo el mundo tiene un papel, «aquí nadie hace de árbol», dice el dramaturgo, actor y director. Incluso un niño que llegó con el curso empezado ya ha memorizado sus líneas. Como en cualquier compañía, aquí también hubo quien al principio no estuvo conforme con el papel que le tocó; pero el teatro también va de eso, de aprender a manejar las frustraciones.

En el grupo hay todo tipo de perfiles, desde Alejandra, que nunca antes había hecho teatro, hasta Rubén, que está feliz porque desde muy pequeño ya se inventaba sus obras en casa y ahora puede compartir la afición; pasando por Alexandro, que reconoce que «me cuesta a veces pero me va gustando».

El ensayo en algunos momentos es más fluido y en otros cuesta un poco concentrarse, pero lo cierto es que todos se lo toman muy en serio, comenzando por Cañón, que entre broma y broma les pone en situación. Lo que sí que llama la atención es que si se les pregunta a los alumnos cuántos querrían dedicarse al teatro cuando sean mayores, 10 de los 17 dicen que lo harían.

Y eso, reconoce Cañón, que este año ha hecho «el cásting más extraño en mucho tiempo». En otros cursos ya conocía a los alumnos del año anterior y podía estudiar un poco su personalidad, pero como la pandemia impidió que pudiera hacerlo a finales del curso pasado, esta vez optó por ir a ‘espiarles’ un día a clase.

Aquí la idea es que cada uno encuentre su propio reto. Recuerda, por ejemplo, la vez que creó expresamente el papel de jefa de una banda de matones para una niña tremendamente tímida. Su familia, al verla actuando, casi ni la reconocía.

Adaptarse a la situación

Una de las virtudes de este programa, explica Manel Castaño, concejal de Educación, es que se realiza en el horario lectivo, con lo que pueden participar todos los alumnos, a diferencia de lo que sucedería si se tratara de una actividad extraescolar de pago.

Explica Castaño que la intención es potenciar este programa, que cuenta con cinco monitores y llega a unos 3.400 alumnos, porque están convencidos de que el teatro es una gran herramienta pedagógica con la que pueden relacionarse todas las asignaturas, desde hacer cálculos matemáticos hasta hablar de historia.

La pandemia ha obligado a variar un poco el formato en que se hace la actividad. Se ha reducido la presencialidad, así que los monitores de teatro han preparado materiales didácticos para que los tutores puedan ir trabajando las obras en clase. Los ensayos se siguen haciendo, pero son al aire libre, y la actuación final, si no se puede convocar a las familias, será grabada.

¿Que qué aprenden los niños con el teatro? La lista es larga, dice Cañón: expresión oral y corporal, trabajo en equipo, memoria, inclusión (en el grupo hay alumnos con necesidades educativas especiales), autoestima... Pero dice, sobre todo, que la clave es que «no estamos para formar actores, sino personas, queremos darles herramientas para su crecimiento personal, pero sobre todo que se lo pasen bien».

Una auténtica cantera

Jorge Pérez de la Torre (actor tarraconense que creó su propia compañía hace ocho años) fue uno de aquellos pequeños que ensayaba a las órdenes de Cañón cuando era niño en la Escola Pràctiques. Cañón fue quien, además, le animó a participar en un cásting para un pequeño papel en una película de Stuart Gordon para la cual le cogieron. Cuenta que en aquellas clases fue cuando «prendió la chispa» de lo que luego sería su camino profesional.

Pérez de la Torre, quien estudio magisterio y tiene un máster en estudios teatrales, entre otros, cree que las artes en general tienen un espacio muy pequeño en el currículum escolar. Algunos de sus trabajos se han dedicado justamente a estudiar cómo influye la formación teatral en el desarrollo educativo.

En su opinión, «seas como seas, en algún momento de la vida todos deberíamos hacer teatro». Dice que a los tímidos les ayuda a ganar desenvoltura y a los que saben expresarse, a potenciar sus habilidades; a los que son muy sociables les ayuda a gestionar sus emociones y a los que lo son menos, a encontrar nuevos vínculos. Tanto Cañón como De la Torre y el concejal Castaño coinciden en que Tarragona tiene una tradición teatral importante y es, en parte, gracias a la cantera de actores y espectadores que se han formado durante casi tres décadas.

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