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Javi Benítez, el humorista greenkeeper

Anónimos Indispensables. Cumple 20 años como trabajador de mantenimiento en el Gaudí Golf Club. Lo compagina con una pasión que ya es empleo: los monólogos

MARC LIBIANO PIJOAN

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Javi Benítez, en su lugar de trabajo habitual, el campo del Gaudí Golf Club de Reus.FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Javi Benítez, en su lugar de trabajo habitual, el campo del Gaudí Golf Club de Reus.FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Se cumplen justo 20 años de una aventura que iba para provisional y ha terminado en empleo vital. El cambrilense Javi Benítez (1981) ingresó como un aprendiz de greenkeeper en el antiguo Club de Golf Aigüesverds de Reus. Necesitó inaugurar esa propuesta desde el trabajo más sencillo, no contaba con experiencia en el oficio. Hoy, ya con la recién estrenada nueva inversión y el cambio a Gaudí Golf Club, Benítez puede presumir de haber ascendido desde las tinieblas hacia el lugar de mayor responsabilidad. Desde hace seis años labora como greenkeeper oficial del campo, un escenario que expone hasta 18 hoyos.

Su tránsito no ha resultado sencillo, porque precisó de ingenio para esquivar la escasez que provoca un concurso de acreedores durante un año. La transición hacia la actual propiedad conllevó algún dolor de cabeza. «No contábamos con muchos recursos para el mantenimiento del campo y lo notamos, pero puedo decir que los administradores nos trataron muy bien y no dejaron de abonarnos las nóminas», confirma.

Javi conoce al milímetro cada rincón del inmenso verde que pisan los amantes del golf casi a diario. Sus secretos, paraísos e infiernos. Las épocas de bonanza y de sufrimiento, sobre todo cuando emerge la estación estival. Se ha hecho el proyecto como algo suyo. La soledad de un trabajo ante la inmensidad de un puñado de hectáreas le ofrece paz y desconexión. El contacto con la naturaleza resulta un auténtico atractivo. «El día que deje de sentir esto como algo propio, me iré a mi casa», confirma.

El humor

Los secretos que esconde el mantenimiento de un campo de golf se hacen perfectamente compatibles con el ejercicio de crear risas sin desmayo en la sociedad, tan ajetreada por las obligaciones rutinarias. La flexibilidad horaria con la que cuenta le ha permitido construir una carrera de pico y pala en el mundillo nacional de los monólogos, solo interrumpida por los efectos de la pandemia. Desde muy joven siempre le gustó el cachondeo y esa pasión ya es un segundo trabajo. El parón obligado por el coronavirus ha sacudido de forma peligrosa el sector. «Me acuerdo de los compañeros que no pueden actuar y lo están pasando mal. No es justo lo que están sufriendo», añade.

Javi no solo se sube a los escenarios para contar su historia embriagada de humor, también programa ciclos de monólogos para distintos locales de la zona. Llegó a llevar hasta ocho. «Cuando me dicen que es un hobby yo les contesto que no, que ya es un trabajo». El greenkeeper se ha llegado a recorrer todas las salas del país para exponer su show. Eso sí, en los caminos de regreso, siempre existe un instante para pensar en clave golf. «Muchas veces, de noche, cuando he vuelto de una actuación, me he pasado por el campo para comprobar que el riego funcionaba bien». El compromiso del humorista greenkeeper.

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