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Los amigos del verano

Amigos forzosos o de conveniencia; para irse de fiesta; conocidos de otros años o follamigos son algunas de las relaciones que surgen en esta época del año

REDACCIÓN

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Los expertos aseguran que las relaciones, si se cultivan, pueden llegar a ser duraderas. FOTO: GETTY IMAGES

Los expertos aseguran que las relaciones, si se cultivan, pueden llegar a ser duraderas. FOTO: GETTY IMAGES

Durante las vacaciones, jóvenes y adultos están más abiertos a conocer gente nueva. El estrés y la rutina dejan paso al sol, a la playa, a viajes por placer y otras actividades ociosas. Todo ello invita a dejarse sorprender por los otros: «En verano una mayor exposición en la vida social propicia el aumento de nuevas relaciones», recuerda el sociólogo de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Francesc Núñez.

Así, muchas personas vuelven de las vacaciones hablando de nuevas «amistades». Pero, ¿realmente lo son? ¿Qué es la amistad? «Entre todos estos conocimientos es posible que alguna lo acabe siendo, pero la amistad no surge de repente como puede pasar en el amor», apunta el experto.

Para Núñez «la amistad no es un sentimiento, es una virtud, es el resultado del esfuerzo para construir este tipo de relación con una persona, para trabar dos vidas que estaban separadas». Este ejercicio vital se tiene que cultivar y nutrir, siempre tratando de no enturbiar la relación. Básicamente, explica, tiene que reunir dos aspectos fundamentales: «en primer lugar, una fuerte consonancia en los juicios respecto al mundo (el que se piensa, el comportamiento moral, las simpatías y antipatías, etc.) y, en segundo lugar, una benevolencia y un afecto-amor recíprocos (querer lo mejor para el otro sin buscar el beneficio propio)».

Sin traición

Una ley fundamental, remarca el sociólogo, es que los amigos tienen que ser iguales: «Tienen que estar a tu altura en todos los sentidos. Difícilmente puedes ser amigo de alguien que consideras peor que tú (más mezquino, más miserable, más interesado, menos inteligente, menos capaz, etc.) o ser amigo o buen amigo de alguien que creas que está mucho por encima de ti (en valor, en inteligencia, en capacidades, etc.)».

Como consecuencia de esta ley, «solo las buenas personas (de buenos sentimientos, moralmente buenas, no extremadamente interesadas o incapaces de cualquier tipo de generosidad o empatía) pueden tener amigos». Entre la gente falta de nobleza o bondad no hay amistad, añade, «se acaban traicionando».

La exaltación de las hormonas, las necesidades surgidas en viajes, los conocimientos en fiestas, y otras cuestiones, hacen pensar en diferentes tipos de amistades en verano. Aun así, como apunta Núñez, no se puede hablar de amistades sino de relaciones de verano, las cuales pueden desembocar en el tiempo en «amistades de verdad».

Así las cosas, los especialistas establecen una relación de «amigos» que surgen en la época estival:

Forzosos o de conveniencia

En los viajes se pueden compartir conversaciones en un mismo trayecto de autobús o de tren, por aburrimiento o por proximidad física. Por otro lado, por ejemplo, en los campings o en los hoteles se pueden vivir relaciones muy cordiales y agradables con gente para resolver situaciones prácticas como el cuidado de los hijos u otras necesidades cotidianas que van surgiendo.

De fiesta

En las noches de verano las fiestas aumentan y por tanto hay más posibilidades de conectar con gente. Posiblemente algunas personas nos las reencontraremos de nuevo en otras salidas veraniegas.

Conocidos reincidentes o ‘amigos de otros años’

Personas que reencontramos otros veranos y por las cuales sentimos algún tipo de atracción o simpatía.

Follamigos de verano

Son personas que conocemos y con las cuales podemos intimar e intimar mucho, pero que básicamente nuestro interés reside en mantener relaciones eroticosexuales con ellas.

Amigos de los amigos

Por medio de nuestros amigos tenemos la oportunidad de descubrir otras personas. Por el hecho de ser amigos de nuestros amigos tienen más números de convertirse en «amigos de verdad» porque se cumplen las condiciones para poder ser amigos.

No obstante, el experto comenta que todas estas relaciones veraniegas si se cultivan poco a poco pueden convertirse en «amistades de verdad». Ahora bien, después de conseguir ese estatus, es importante mantenerlo.

A pesar de todo, la falta de amigos es también un rasgo característico del verano en algunas personas. En este sentido, en el imaginario colectivo, la soledad es cosa de mayores, pero la pandemia ha revelado algo que los expertos ya venían observando. A saber, que los jóvenes cada vez se sienten más solos. En España no existen estudios globales centrados en este tema y sector de la población de forma concreta, pero los informes generales publicados revelan la existencia de un problema que demanda su inclusión en la agenda social.

A modo de ejemplo, en el Reino Unido, donde el tema de la soledad en todas las franjas de edad está más estudiado -existe un Ministerio de la Soledad- algunos sondeos (Viceland UK) muestran que la soledad es la preocupación mayor en este sector de la población: un 42 por ciento tiene miedo a estar solo.

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