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«Los niños recordarán la pandemia como una anécdota y no como un trauma»

Los expertos dudan de que los 11 meses que llevamos sufriendo la Covid-19 vayan a dejar huella en la población infantil y destacan su mayor capacidad de adaptación y resiliencia

JOAN MORALES

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Varios niños en las inmediaciones de La Salle de Reus. FOTO:A.MARINÉ

Varios niños en las inmediaciones de La Salle de Reus. FOTO:A.MARINÉ

La población infantil ha estado en el foco del debate en este casi año que llevamos de pandemia en España. Desde cómo vivieron el confinamiento estricto del primer estado de alarma, hasta de qué manera se estaban adaptando a una situación tan anómala, pasando por si los parques infantiles tenían que reabrirse o no o si los más pequeños estaban capacitados para cumplir a rajatabla las medidas de seguridad necesarias para reabrir los colegios el pasado mes de septiembre.

Al final, como suele ocurrir en muchas ocasiones, los niños y niñas han dado a los adultos toda una lección de adaptación y, especialmente, de saber sobrellevar con naturalidad una situación nada agradable.

Isabel Torras, psicóloga y experta en pequeña infancia, competencias parentales y teoría del vínculo e infancia, además de professora de la Facultat d'Educació Social i Treball Social Pere Tarrés-URL, explica al Diari que «la situación, en general, es complicada, pero cómo la viven los niños siempre dependerá de los adultos que tengan a su lado y de cómo la vivan ellos, de la mirada que les transmitan los adultos. Si estos están tranquilos y serenos, los niños estarán tranquilos y serenos, siempre en un ambiente positivo. El 90% de cómo lo viven los niños es cómo lo viven los padres».

No obstante, no todo se ciñe a la relación niño-familia, ya que los más pequeños «también tienen impulsos externos (colegio, amigos, etc.) y también pueden angustiarse y hacerse preguntas. Pero los adultos tenemos que saber responder a esas preguntas de forma realista, pero enfocada de forma positiva y nunca huir de sus dudas».

Respecto a la capacidad de adaptación de los niños y niñas a la situación actual, esta psicóloga recuerda que «el ser humano, en general, tiene mucha capacidad de adaptación a las circunstancias que le rodean. Pero creo que los niños se han adaptado bastante bien a lo que les ha tocado vivir, convirtiendo esta realidad en una rutina dentro de su normalidad. El ejemplo lo encontramos en los colegios, donde los niños se han adaptado perfectamente a pesar de las medidas de seguridad de mascarillas, gel hidroalcohólico, etc.».

Por eso, Isabel Torras es de la opinión de que «es posible que los niños se hayan adaptado a la situación mejor que nosotros. Los adultos tenemos la ‘obligación’ de organizar el mundo a los niños y tenemos que hacer un sobreesfuerzo y nos cuesta más adaptarnos. Ellos están más a merced de los cambios y son más moldeables».

Pero, una vez más, esta experta en pequeña infancia tiene muy claro que el papel de los adultos es crucial. «Si el adulto consigue transmitir al pequeño una realidad tranquila, el niño se adaptará bien. Me acuerdo del ejemplo de la película La vida es bella, donde el padre consiguió hacer creer a su hijo que vivía en un juego enorme para que lo que estaba pasando –que en realidad era estar en un campo de concentración nazi– no lograse influenciarlo en su día a día. Esta metáfora sirve para entender que si enfocamos la realidad en positivo, el niño siempre se adaptará mejor».

El futuro

Con toda una vida por delante, una de las incógnitas es de qué manera marcará todo lo que estamos pasando a los más pequeños. Isabel Torras no cree que estos meses de pandemia y de un cambio tan radical en sus vidas acaben marcando especialmente a los niños. «No creo. Porque, a pesar de todo lo que está pasando, su mundo sigue siendo su familia, la escuela y los amigos. Tal vez durante el confinamiento sí que les marcó un poco más porque no había colegio. Pero no será ningún trauma para ellos, siempre dependiendo de la situación familiar», comenta la psicóloga.

Sobre las ocho semanas de reclusión domiciliaria que vivimos todos entre el 14 de marzo y principios de mayo, Torras cree que «tuvo algo de positivo, y es que los niños pudieron estar más tiempo del habitual con sus padres. Además, no creo que tres meses sea tanto tiempo como para que les marque tanto. La pandemia quedará para ellos más como una anécdota que como un trauma y la recordarán simplemente como aquel tiempo en el que eran pequeños y tuvieron que llevar mascarilla».

Con la incertidumbre de no saber lo que nos deparará el futuro más próximo, o cuándo podremos empezar a llevar una vida lo más normal posible, otra pregunta es cómo se le puede explicar a los más pequeños situaciones adversas que pueden volver a presentarse. Isabel Torras aclara que «la forma de explicarle al niño lo que está pasando dependerá de la edad. Es más fácil a través de sus preguntas (qué les preocupa) y contestarle siempre sin transmitirle nuestros miedos. Ser francos, no mentirles, pero siempre con un enfoque esperanzador». Por este motivo, esta psicóloga tiene muy claro que «a los niños siempre hay que decirles la verdad, sobre todo si preguntan. Más vale una respuesta muy concreta y clara (sin detalles) y adaptada a su edad, porque así el niño se quedará tranquilo».

Las relaciones familiares

Por ello, es muy importante que los niños y niñas se sientan parte del núcleo familiar, a pesar de que éste pueda estar atravesando un momento malo, y nunca dejarlo al margen. «Al niño hay que involucrarlo en la situación general de la familia, aunque esta sea un problema. También hay que explicarle lo que pasa y darle la oportunidad de que estén tristes», comenta Torras, quien concluye que «hay que buscar alguna manera de hablarle y de que nos podamos consolar mutuamente, no mantenerlo al margen ni aislarlo, siempre con la máxima transparencia: hablar de todo en aquella casa le da seguridad al niño a medida que va creciendo y, por ejemplo, llega a la etapa de la adolescencia».

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