Montar un triatlón sin haber terminado el insti

Reto. Lucía, de 17 años, y su tutora organizan una competición y consiguen desde patrocinadores hasta un ejército de voluntarios

NORIÁN MUÑOZ

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La prueba de atletismo. FOTO: ALBA MARINÉ

La prueba de atletismo. FOTO: ALBA MARINÉ

El público animando hasta dejarse los pulmones, los deportistas con los nervios a flor de piel mientras se anuncian sus nombres por megafonía... Imposible no detenerse a ver qué pasaba ayer en el paseo del Port, a la altura del Club Nàutic.

Se trataba del I Triatló de l’Institut Martí i Franquès y la peculiaridad es que la organizadora principal del evento era Lucía Mayolas Martínez de Carnero, estudiante de segundo de bachillerato, con la ayuda de su tutora, Maria José Escobar. Organizar el evento es parte del Treball de recerca (TDR) de la primera, un requisito indispensable para graduarse de bachiller.

Lucía, que acaba de cumplir 17 años, practica atletismo desde que tenía seis y el año pasado sufrió una lesión grave que la alejó de las pistas. Redescubrió entonces la natación. «De pequeñita me obligaban y no me gustaba nada», dice, y también comenzó a ir en bicicleta. Así, cuando tuvo que pensar en el TDR, le propuso a su tutora un tema sobre cómo entrenar para un triatlón. La profesora la animó a ser más ambiciosa y a montar un triatlón con todas las de la ley en el instituto. Desde ese día no han parado.

Un momento de salida de la prueba de natación frente al Club Nàutic. FOTO: ALBA MARINÉ

Lucía cuenta que ha aprendido lo que no está escrito. Le sorprendió la cantidad de permisos que tuvo que pedir, todas las puertas que tuvo que tocar, los seguros... Aunque se declara feliz con el resultado. Finalmente ha contado con la colaboración del Reial Club Nàutic de Tarragona, el Club de Nataciò Tàrraco, el Port de Tarragona, las empresas BSP y Jardiland, el Ampa del instituto, que preparó camisetas para los participantes, y la ayuda de otros profesores del centro. Todo pese a que «no es fácil que te hagan caso cuando ven que eres menor de edad».

Atletas y voluntarios

Además de organizar el triatlón, el objetivo del trabajo es hacer un manual para organizar futuros triatlones en el instituto, ya que la intención es que se celebre cada año.

Otro esfuerzo importante consistió en encontrar participantes y voluntarios entre los alumnos de primero de bachillerato. Se apuntaron un centenar que hicieron todo tipo de trabajos, desde cronometrar a los atletas a diseñar una página web.

Paradójicamente, la actividad no se planteó para los alumnos de segundo de bachillerato, como Lucía, porque en este curso no hay educación física, algo que a María José, profesora de la asignatura, le parece inexplicable, especialmente en un año en que los alumnos están sometidos a gran presión. «Se trata de darles algo útil para la vida», reclama.

Ambas, alumna y profesora, comparten la preocupación por el hecho de que muchos alumnos dejan el deporte en la adolescencia, especialmente las chicas, por lo que creen que es importante que tengan oportunidad de probar actividades que les gusten.

Los atletas tuvieron que completar 300 metros nadando, recorrer 6 kilómetros en bicicleta y acabar con una carrera de 1.500m. por el Passeig Marítim.

Entre los participantes había desde chicos que ya habían corrido un triatlón, como Pere Gomès, que llego primero de su grupo, hasta un alumno que admitía que se apuntó «por saltarse clases». Muy cerca, tres alumnas se preparaban para la salida hechas un manojo de nervios pero convencidas de que «en el instituto deberíamos probar más cosas así».

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